En cuanto Diana escuchó que Otilia también quería probarse un vestido de novia, se dio cuenta de sus intenciones y su rostro se ensombreció.
—Oti, tú no te vas a casar, ¿para qué te pruebas un vestido de novia?
Otilia bajó la cabeza y susurró:
—Tengo miedo de no tener nunca la oportunidad de usar uno, por eso quería probarme uno hoy.
Lo dijo con una lástima que a cualquiera le rompería el corazón.
A Isabella también le dio lástima, así que tomó la mano de Otilia.
—¿Cómo que no vas a tener la oportunidad de usar un vestido de novia? El hombre con el que te cases no va a ser tan pobre como para no poder comprarte uno, ¿o sí?
—No, no, no quise decir eso —se apresuró a explicar Otilia.
—Mamá, ¿no es así? —Isabella miró a Diana.
La verdad era que Diana no tenía la menor intención de darle una boda a Otilia, y mucho menos un vestido de novia. Pero la pregunta de Isabella la hizo sentir como si la hubieran atrapado haciendo una travesura.
—Ejem, si quieres probártelo, pruébatelo. Total, no cuesta nada.
El rostro de Otilia se iluminó y corrió a elegir un vestido. En realidad, ya le había echado el ojo a uno.
—¡Quiero probarme este! —Señaló otro vestido de estilo imperial que estaba en exhibición.
La asesora de modas se disculpó.
—Lo siento, este es uno de nuestros modelos de alta costura, no se puede probar.
Otilia frunció el ceño.
—Ella se lo acaba de probar, ¿por qué yo no puedo?
La asesora sabía que había cosas que no podía decir, así que solo pudo seguir disculpándose.
—¿Por qué el trato es diferente conmigo? ¡Voy a presentar una queja!
—Puede presentarla, ¡pero de verdad no puedo dejar que se pruebe este!
Diana temía que Otilia eligiera uno caro y luego insistiera en que se lo compraran, así que se acercó.
—Un vestido de novia de estos cuesta millones, ¿acaso tienes tanto dinero?
—Yo… —Otilia bajó la cabeza, avergonzada.
—Dale uno de los que están en oferta.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...