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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 162

A leguas se notaba que Casandra era una de esas señoras con las que nadie quiere problemas. Los profesores de la dirección, que ya habían sido cuestionados por Isabella, ahora tenían que lidiar con ella. El dolor de cabeza era cada vez más grande.

—Señora Casandra, por favor, no se altere. Primero vamos a aclarar las cosas —dijo el coordinador.

—¿Qué hay que aclarar? ¡Mi hijo ya me contó todo! Alguien le robó su computadora, no se la quiere devolver, ¡y encima lo golpeó! ¿De qué familia salió ese niño? ¿Qué, tan jodidos están que tienen que robar? ¡Qué vergüenza!

Mientras gritaba, Casandra vio a Leandro, que estaba de pie frente a su hijo.

—¿Fuiste tú, mocoso?

Leandro simplemente la miró con desdén.

—¡Oye, y todavía te atreves a mirarme así! ¡Parece que voy a tener que darte la lección que tus padres no te dieron! —dijo Casandra, a punto de lanzársele encima.

Isabella se interpuso entre ella y Leandro.

—Sus padres están aquí. ¿Quiere arreglarlo conmigo?

Fue entonces cuando Casandra se fijó en Isabella.

—¿Y tú qué haces aquí? —soltó con un resoplido.

En ese momento, Otilia llegó corriendo, sin aliento. Al ver la escena en la oficina, se quedó helada.

—¿Qué… qué está pasando?

—¡Hermana! —Darío corrió hacia Otilia en cuanto la vio—. ¡El muy idiota me robó la MacBook que me compraste, no lo quiere admitir y hasta trajo a su hermana para que dijera que ella se la compró! ¡Qué risa! ¡Como si ellos pudieran pagar algo así!

Otilia miró a Isabella y, al ver la burla en sus ojos, negó rápidamente con la cabeza hacia Darío.

—No hables así, es de mala educación.

—¡Con muertos de hambre como ellos no tengo por qué ser educado!

—¡Darío!

Al ver que su hija le hablaba así a su hijo, Casandra jaló a Otilia.

—¡Están molestando a Darío y tú te pones de parte de ellos!

—Porque la laptop del joven Darío también la compré yo.

—¿Cómo? ¿De qué habla?

—Hace medio año, la hermana del joven Darío y yo todavía éramos buenas amigas. Cuando estaba buscándole un regalo de graduación a mi hermano, elegí esta computadora. En ese momento, la hermana de Darío también quería comprarle una a su hermano, pero andaba corta de dinero, así que de buena gente pagué las dos y le dije que era un regalo para su hermano.

Cada una de esas palabras fue como una bofetada para los tres miembros de la familia Soto.

Darío fue el primero en no soportarlo.

—¡Mi hermana es gerente en una empresa importante y mi cuñado…!

—¡Cállate! —Otilia lo interrumpió de inmediato.

—¿Tu hermana, la gerente de una empresa importante, que hasta hace unos días se estaba quedando en mi casa? ¿Y en cuanto a tu cuñado… tienes cuñado?

***

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