—¡Estoy hasta el cuello de trabajo y tú tienes tiempo para salir a correr!
Isabella vio que traía un fajo de invitaciones de boda y frunció el ceño.
—Faltan pocos días para la boda. Ya enviamos todas las invitaciones para nuestros familiares y amigos. Estas son para los tuyos. Escríbelas y envíalas tú misma.
Diana le entregó las invitaciones a Isabella y dijo que tenía que ir a ocuparse de otras cosas.
Isabella soltó una risita irónica. «¿Así que ahora actúa como si nada hubiera pasado?», pensó.
«¿Piensan seguir engañándome? ¿Usar una boda falsa para mantener este matrimonio de mentira, todo para conseguir ese proyecto? ¿Y de paso hacer que vuelva a Grupo Triunfo a matarme trabajando para mantenerlos a todos?».
Miró las invitaciones en su mano. Estaba segura de que la familia Ibáñez no había enviado ninguna a sus propios parientes. Al ser una boda falsa, querrían evitar la vergüenza. Pero sí querían que ella invitara a los suyos, para que cuando la verdad saliera a la luz, la única humillada fuera ella.
«Qué bien pensado. ¿De verdad creen que soy estúpida?».
Isabella regresó a su casa y, justo cuando iba a cerrar la puerta, Casandra llegó corriendo.
—Bella, la policía nos dijo que llegáramos a un acuerdo contigo. Pensé que, como a ti no te pasó nada, pero a mi hijo lo dejaste que ni su madre lo reconoce, si nosotros no presentamos cargos, tú estarás de acuerdo con el arreglo, ¿verdad? —preguntó Casandra con una sonrisa forzada.
Isabella resopló y, a propósito, no respondió. Entró en la sala.
Dejó las invitaciones sobre la mesita de centro y tomó una para verla.
—Vaya, ¿son las invitaciones de tu boda con Gabriel? —preguntó Casandra con un toque de envidia.
—Sí, mi suegra me pidió que las escribiera y las enviara, pero no tengo tiempo.
Los ojos de Casandra brillaron.
—Si quieres, ¡yo te ayudo a escribirlas!
—¿Tú?
—Solo tienes que darme los nombres y las direcciones de tus familiares, y yo me encargo de escribirlas y mandarlas.
—Supongo que está bien.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...