Al ver que las dos soltaban su veneno y se disponían a irse, Isabella se les plantó enfrente a grandes zancadas.
—Primero aclaren lo que acaban de decir. ¿Quién es la amante?
Al escuchar la pregunta, Otilia se sintió inmediatamente culpable.
Camila, sin embargo, mantenía su expresión de desprecio.
—¿Todavía quieres discutir con nosotras? Por aquí pasa pura gente de nuestra generación, ¿no te da vergüenza?
¡A ella qué le iba a dar vergüenza! Pero justo cuando Isabella iba a hablar, Otilia se le adelantó.
—Camila, ¿no tienes que dar un discurso como representante de los estudiantes destacados? ¿No deberías ir a prepararte?
Al oír esto, la expresión de Camila pasó del desprecio al orgullo.
—Es verdad, mi tiempo es muy valioso. ¡No tengo por qué desperdiciarlo con una amante descarada!
Dicho esto, Camila se marchó.
Isabella intentó seguirla, pero Otilia la detuvo.
—Seguro te estás preguntando por qué Camila y yo nos llevamos tan bien ahora, ¿verdad?
Isabella se detuvo. La verdad es que sí sentía curiosidad.
Otilia se encogió de hombros.
—Grupo Triunfo está interesado en colaborar con Grupo Crespo en el proyecto de su nueva calle comercial. Gabriel ha estado tratando de contactar al presidente de Grupo Crespo, y yo, como su esposa y dueña de Grupo Triunfo, naturalmente tengo que hacer todo lo posible por ayudarlo.
Al ver que Isabella seguía sin entender, Otilia soltó una risita burlona.
—Camila trabaja en el departamento de proyectos de Grupo Crespo. Es la responsable del desarrollo y la planificación de esa calle comercial. Si me llevo bien con ella, es obvio que puedo ayudar a Gabriel.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...