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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 212

El lugar era un hotel. Isabella había pensado en dejar a Óscar y regresar al restaurante, pero vio que el muchacho se metía un ladrillo en la mochila.

Temiendo que, en un impulso, provocara un desastre, no le quedó más remedio que seguirlo.

En el tercer piso del hotel, la puerta de una habitación estaba abierta. Dentro y fuera había varias personas, todos amigos de Óscar que también habían acudido a dar su apoyo.

Óscar corrió hacia la puerta y echó un vistazo. Vio a su amigo llorando con la cabeza entre las manos, mientras que la chica, envuelta en una sábana y con el pelo revuelto, fumaba con indiferencia. El amante era un tipo musculoso y alto, pero ni con todos sus músculos podía hacer frente a tantos jóvenes; estaba acorralado en la habitación, llamando a sus propios refuerzos con desesperación.

Isabella también quiso asomarse, pero Óscar le tapó los ojos.

—El tipo está desnudo.

—¿De verdad?

—¿Por qué te emocionas?

—No me emocioné, no inventes.

—¡Cuidado, que le digo a mi hermano!

Uno de los amigos le preguntó a Óscar:

—¿Y esta belleza quién es?

—Mi cuñada.

El amigo llamó inmediatamente a los demás y todos se acercaron a saludar a Isabella con respeto.

—La verdad es que no tienen que ser tan formales —bromeó Isabella.

—¡Claro que sí, Isa!

Estos jóvenes estaban en la edad de la rebeldía, así que enseguida se relajaron.

Óscar puso los ojos en blanco. Sentía como si hubiera soltado a un lobo en un rebaño de ovejas.

—¿Qué esperan? Con una buena paliza se arregla todo, ¿no? —preguntó Óscar.

—Claro que le vamos a dar su merecido a ese infeliz, pero el asunto no se resuelve con una golpiza —respondió uno de los amigos.

—¿Entonces cómo?

Capítulo 212 1

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