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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 242

Sus palabras no podían ser más crueles. Gabriel levantó la cabeza, incrédulo, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla.

—Te agradezco, te agradezco que hicieras todas esas porquerías, porque me ayudaron a ver quién eres en realidad: no solo un inútil, ¡sino también un desalmado! Ahora que ya no te amo, ¿sabes en qué te has convertido para mí? ¡En un insecto apestoso! Uno que va por ahí apestando y encima se cree que a todo el mundo le gusta su olor.

—Seguro no te ves mucho en el espejo, ¿verdad? ¡Ven, déjame ayudarte!

En la entrada había un espejo de cuerpo completo. Isabella lo arrastró hasta allí y, sujetándolo del pelo, lo obligó a mirarse.

—¡Mira a este gusano en el espejo! Nació gusano y, después de tantos años, sigue siéndolo. ¿Sirve para algo? Aparte de comer, dormir y fanfarronear, ¿qué más sabe hacer? ¿Y todavía tiene el descaro de llorar? ¿Por qué llora? ¿Porque ya no quiero a este gusano? ¡Me das asco!

—¡Ya basta, no sigas! —Gabriel no pudo soportarlo más y le gritó. —¡No soy un gusano, ni un insecto apestoso! ¡No lo soy, no lo soy!

Isabella lo miró con una media sonrisa cargada de burla.

—¡Tú no eres Isabella! ¡Tú no eres ella! ¡Ella nunca me trataría así!

Gabriel gritó hasta quedarse ronco, completamente destrozado.

Satisfecha tras haberlo humillado, Isabella lo agarró por el cuello de la camisa y lo sacó a rastras.

Justo cuando lo arrojaba a la entrada, Otilia y Diana llegaron corriendo.

Ambas se quedaron paralizadas al ver la escena.

—¿Qué… qué le pasó a mi hijo? ¿Le hiciste algo? —preguntó Diana, angustiada y furiosa al ver la cara de su hijo llena de moretones y lágrimas.

A Otilia, sin embargo, no le importó el rostro de Gabriel, sino las marcas que tenía en el cuello. Con solo pensarlo un poco, ató cabos.

—¡Isabella, qué descarada eres! ¡Sedujiste a un hombre casado!

Otilia la señaló, acusándola sin dudarlo.

—¿No conoces la vergüenza? ¿No tienes ni un poco de moral? ¡Sabiendo que tiene esposa, te atreves a seducirlo!

—¡Eres una cualquiera! ¡Ya verás cómo te castiga la vida!

Isabella, que ya se había desahogado con Gabriel, no esperaba que Otilia apareciera para buscarle pleito.

Y encima la acusaba con tanta seguridad, como si hubiera olvidado todo lo que ella misma había hecho en el pasado.

Capítulo 242 1

Capítulo 242 2

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