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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 247

Su llegada acaparó todas las miradas. Tanto los meseros como los comensales se giraron para verlos.

Rafael era una estrella de cine, pero además de eso, tenía una cualidad que le ganaba el afecto del público.

Era un buen padre.

En muchas entrevistas había hablado de su hija Adriana, diciendo que su nacimiento le había dado sentido a su vida y que juraba ser un padre del que ella pudiera sentirse orgullosa. Por eso se dedicaba a obras de caridad y mantenía siempre una imagen positiva.

Gracias a él, el público llegó a conocer a Adriana, a quien llamaban cariñosamente la "princesa", una joven heredera que, a pesar de haber crecido rodeada de lujos, era modesta, educada y nada arrogante.

Entre los clientes había un fan de Rafael que, en broma, gritó:

—¡Rafael, he visto todas tus películas, soy tu mayor admirador! También me encanta tu hija. ¿No les hace falta un yerno?

El comentario provocó risas en todo el lugar.

Rafael juntó las manos en un gesto de agradecimiento hacia el fan, y Adriana también sonrió.

Fue una simple broma, y padre e hija respondieron con amabilidad.

Todos mantuvieron la compostura. Aunque de vez en cuando les lanzaban una mirada, nadie se acercó a molestarlos. Era innegable que ellos eran los protagonistas, el centro de atención, brillantes e inalcanzables.

Isabella, sentada en un rincón, se sentía como una espectadora más, tan insignificante que pasaba desapercibida.

Un mesero les llevó agua con hielo, pero Rafael, detallista, le pidió que a Adriana se la cambiara por agua caliente. Preocupado de que sintiera frío, le puso su propio saco sobre los hombros.

Adriana dijo que no tenía frío, y Rafael le dio un toquecito en la frente.

—Acabas de recuperarte de un resfriado, no puedes volver a enfermarte.

—Fue solo un resfriado sin importancia.

—No tienes idea de cómo me duele verte mal, papá sufre mucho.

Adriana suspiró.

—Papá, eres un exagerado.

—La princesita de papá tiene que estar siempre sana y fuerte.

La distancia era corta, así que Isabella escuchó todo con claridad. Casualmente, ella también estaba resfriada y soltó un estornudo.

Capítulo 247 1

Capítulo 247 2

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