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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 301

Isabella tomó la copa, sonrió con frialdad y, un segundo después, la estrelló contra el suelo.

—¿No decías que yo, la señora Crespo, era todopoderosa? Pues ahora, en mi calidad de señora Crespo, te anuncio que el Grupo Crespo no colaborará con el Grupo Triunfo. ¡Jamás!

Raúl, al escucharla, no pareció alterarse. En su lugar, levantó la copa que sostenía, brindó sonriente en dirección a Isabella y se la bebió de un trago.

—Bella, déjame darte un consejo como el adulto que soy: en la vida hay que saber ceder, no le cierres el camino a los demás, así nadie te cerrará el tuyo.

—¡Tú no eres nadie para darme consejos!

—Hija, lo digo por tu bien.

—¡Qué asco!

Raúl negó con la cabeza y suspiró, pero enseguida volvió a sonreír, diciendo con total seguridad:

—Vamos a colaborar, de eso estoy seguro.

—¡Ni lo sueñes!

En ese momento, Gabriel Ibáñez salió del comedor. Caminaba tambaleándose y todavía tenía la cara amoratada por los golpes que ella le había dado. Sin embargo, ya no había rastro de la sumisión y el servilismo de antes; ahora sonreía con malicia, mostrando los dientes con una expresión cruel.

—Veo que tu primo ya fue a buscarte.

Isabella apretó los puños.

—¡Tú lo mandaste!

—Así es. Y todo gracias a que tú misma me contaste lo que pasó con tu familia adoptiva.

—¡Gabriel!

—¿Qué te dijo? ¿Que te acostaste con tu padrastro o que tú y tu mamá se unieron para matarlo?

Isabella se abalanzó sobre él, lo empujó con fuerza y, cuando chocó contra la pared, le pisó el abdomen con el pie, inmovilizándolo.

—¡Puedo demandarlos por difamación!

Capítulo 301 1

Capítulo 301 2

Capítulo 301 3

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