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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 309

Los ojos nublados de Osiel estaban llenos de veneno. Después de hablar, escupió al suelo.

—¡Qué asco!

Isabella no pudo contenerse más. Le lanzó un puñetazo a la cara a Osiel, quien trastabilló un par de pasos antes de caer pesadamente al suelo.

—¡Si vuelves a insultar a mi madre, te mato!

—¡Viejo! ¡Viejo! —Valeria corrió hacia él, sin siquiera mirar si estaba herido, y se abrazó a él llorando a gritos—. ¿Por qué tenemos tan mala suerte? Nuestro hijo murió joven, nos dejó una nieta y cuando queremos acercarnos a ella, nos desprecia, ¡y hasta nos pega!

En ese momento, Osiel, en lugar de levantarse para enfrentarse a Isabella, también empezó a secarse las lágrimas, adoptando una expresión de víctima.

—Es mi culpa, la avergoncé.

Valeria se giró hacia Isabella, gritando entre lágrimas:

—Ahora que te casaste bien y eres una persona elegante, te avergüenzas de que seamos pobres. Pero, aun así, ¡somos tus mayores! ¿Cómo te atreves a pegarnos?

—No culpo a la niña, no la culpo… —sollozaba Osiel.

Isabella frunció el ceño. Estaban actuando. ¿Pero para quién?

Su mente se aceleró y empezó a mirar a su alrededor. Efectivamente, vio a Erick escondido detrás de un árbol, con el celular en la mano, grabando la escena.

¡Había caído en su trampa!

¡Osiel la había provocado a propósito para que le pegara!

Al ver que Isabella lo había descubierto, Erick guardó el celular, tecleó algo rápidamente y, con las manos en los bolsillos, se acercó a ella con aire de suficiencia.

—El video de cómo golpeas a tus abuelos ya lo subí a internet. El título es: "¡Increíble! ¡El mundo al revés! ¡Nieta golpea a su abuelo en plena calle!".

Tras decir esto, Erick se echó a reír y aplaudió.

—¿A que me quedó bien el título?

Isabella apretó los dientes.

—¡Ustedes, los Benítez, son de lo más rastrero!

—Lo admito. Así que te aconsejo que saques el dinero pronto y acabemos con esto.

Los tres llevaron su descaro al extremo. Isabella temblaba de rabia, pero no podía hacer nada contra ellos.

Su infancia estaba llena de cicatrices, y cada vez que se mencionaba, era como si se las volvieran a abrir, un dolor insoportable.

Sentada en el carro, recibió una llamada de Sara.

—Jefa, alguien grabó un video tuyo y lo subió a internet. Ya es tendencia.

Isabella supo que era el video que Erick había subido. ¿Cómo había sido tan rápido? Seguramente Gabriel había pagado para promocionarlo.

Rápidamente, revisó su celular. Efectivamente, era ese video, y los comentarios eran unánimes en su contra.

"No importa la razón, una nieta que golpea a su abuelo está mal. ¡Hay que denunciarlo!".

"Vengo de otro video. Los abuelos vinieron desde su pueblo a ver a esta nieta. Como son pobres, tuvieron que comer las sobras de otros, pero aun así le guardaron un muslo de pollo. ¡Y a ella no solo no le importó, sino que se quejó de que eran sobras! ¡Qué falta de educación!".

"Por cómo va vestida, parece que tiene dinero. ¡No es justo que gente así viva tan bien!".

***

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