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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 311

Por la noche, ambos editaron con entusiasmo el video y lo subieron a internet usando la cuenta de Óscar. Con más de un millón de seguidores, el video rápidamente captó la atención y se difundió a gran velocidad.

Emocionados, llamaron a Isabella para que lo viera.

—Hoy seguimos a esos dos viejos y a Erick. Fueron a comer a un restaurante caro, luego de compras a un centro comercial, parecían nuevos ricos. También los grabamos mientras esperaban el carro, diciendo que si no cedías, seguirían esparciendo rumores para presionarte y sacar dinero.

Óscar miró a Isabella con algo de pena.

—¡Los Benítez son unos desgraciados! Pero no te preocupes, cuñada, este video le mostrará a la gente la verdad. Así, por más rumores que inventen, ¡nadie les creerá!

Leandro señaló la pantalla de la laptop.

—El video se está difundiendo muy rápido y en los comentarios todos están criticando a Erick y a los otros por descarados.

Isabella se sintió conmovida, pero también fue realista.

—No servirá de nada.

—¿Cómo que no? —Óscar frunció el ceño—. Mira, la gente ya sabe la verdad y ahora te apoya.

Leandro añadió:

—Querían usar la opinión pública para amenazarte. Ahora que la opinión está de tu lado, ya no pueden hacerlo.

Isabella sonrió con amargura.

—Gracias a los dos, pero…

Antes de que pudiera terminar, Leandro soltó una exclamación.

—¿Por qué eliminaron nuestro video?

Óscar se acercó a mirar. Efectivamente, ya no estaba.

Buscaron por todas partes, pero era como si el video nunca hubiera existido; no quedaba ni rastro.

—¿Pero qué pasó?

Mientras Óscar estaba desconcertado, la señora Crespo le llamó para ordenarle que volviera a casa.

Después de colgar, Óscar cayó en cuenta.

—¿Fue mi mamá quien lo quitó?

—¡Ja! ¡Te lo advertí, no te metas con la familia Ibáñez! No me hiciste caso, ¡ahora ves que no somos gente con la que se pueda jugar!

Su voz sonaba eufórica, como si estuviera a punto de echar a volar.

—Gabriel, siempre dices que yo no valoro nuestro pasado, ¿y tú sí lo haces?

—¿Ahora me hablas del pasado? ¿Dónde estabas antes? Cuando te rogué, fuiste muy cruel, ¿no? Isabella, ¡es tarde, de nada sirve que me ruegues ahora!

—¡Tú me fallaste primero!

—¿Por lo mío con Otilia? Solo quería un hijo, mis padres también querían un nieto. ¿Qué culpa tengo yo de que tú no puedas tener hijos? ¿No deberías entendernos?

—Lo hice para salvarte.

—¿Cuántas veces más lo vas a repetir? Sigo diciendo lo mismo: ¿acaso te pedí que me salvaras? Fuiste tú la que se ofreció, fue tu decisión. Creíste que el amor era tan grande que podías sacrificarte, ¡pero yo no lo veo así!

—Debes estar muy satisfecho ahora, ¿no?

—¡Claro que lo estoy! Isabella, si llegamos a este punto, ¡la culpa es toda tuya! Pero ya que quieres hablar del pasado, no soy tan cruel. En cuanto logres la colaboración entre el Grupo Triunfo y el Grupo Crespo, me desharé de Erick y me aseguraré de que no vuelva a molestarte.

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