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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 313

Detrás de El Encuentro había un callejón tranquilo. Isabella había citado a Erick allí.

Cuando llegó, Erick estaba en cuclillas fumando. El suelo estaba lleno de colillas, señal de que llevaba un buen rato esperando. Al verla, tiró el cigarro y se levantó furioso.

—¡Me tuviste esperando todo el día, maldita sea!

Isabella respondió con frialdad:

—Pediste treinta millones, no tres mil pesos. Necesitaba tiempo para conseguir el dinero.

En realidad, ella había llegado mucho antes y había estado esperando escondida a que llegara cierta persona.

Erick estaba ansioso por el dinero y no quería perder tiempo.

—¡Rápido, dame el dinero!

Isabella sacó un cheque de su bolso, lo agitó frente a los ojos de Erick y luego se lo guardó en el bolsillo.

Erick no logró quitárselo y gritó frustrado:

—¡Dámelo ya!

—¡Borra los videos que me tomaste!

Erick la fulminó con la mirada, sacó su celular y buscó los videos de los últimos días: ella con Osiel y Valeria en el restaurante, y el de afuera donde golpeaba a Osiel. Los borró todos frente a ella.

Pero seguro que tenía copias guardadas; no iba a desaprovechar la oportunidad de sacarle más dinero.

—¿Qué importan tanto esos videos como para que tuvieras que venir en persona? Me haces perder el tiempo.

En realidad, no eran tan importantes, pero ella tenía que venir personalmente.

—No me importa quedar mal yo, pero la familia Crespo no puede quedar mal por mi culpa, así que esos videos tienen que desaparecer.

Erick entornó los ojos.

—Entonces, si algún día necesito dinero…

—¿No los borraste todos?

Gabriel, con el rostro lleno de ira, se acercó a grandes zancadas, lo agarró por el cuello de la camisa y le dio un puñetazo.

—¡Traidor de porquería! ¡Te voy a matar!

El golpe pareció despertar a Erick. Apretó los dientes, rodeó el cuello de Gabriel con el brazo, lo atrajo hacia él con fuerza y le mordió la oreja.

—¡Ah! —gritó Gabriel de dolor.

No podía quitárselo de encima, así que empezó a estrangularlo. Erick, sin soltarle la oreja, le golpeaba el abdomen con el otro puño. Los dos se enzarzaron en una pelea brutal, ambos dispuestos a matar.

Isabella, al otro lado de la valla, sonreía mientras la escena se desarrollaba.

Sabía que Gabriel estaba en el BMW negro, no muy lejos. Por eso había agitado el cheque, no solo para que Erick lo viera, sino también para provocarlo a él.

Y funcionó. Al ver a Erick guardar el cheque con aire de suficiencia, no pudo contenerse y aceleró. Su intención era atropellarlos a los dos, pero Isabella estaba preparada y saltó la valla en el primer segundo.

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