Entrar Via

La Otra Familia en Sus Publicaciones romance Capítulo 186

Noelia ni siquiera pestañeó cuando pasó la tarjeta adicional de Raúl.

Al salir del restaurante, Héctor señaló un carro deportivo modificado con colores llamativos que estaba estacionado junto a la banqueta.

Noelia extendió la mano, pidiéndole las llaves a Héctor.

—No conoces bien el tráfico en la avenida San Miguel Arcángel, mejor yo manejo.

Héctor se echó hacia atrás, dramatizando:

—Noelia, ¡este es un carro de carreras modificado! No es cualquier cosa.

Pero Noelia ya le había quitado las llaves de la mano, se subió al asiento del conductor, se ajustó el cinturón y encendió el motor con total soltura.

—Empecé a correr desde los cinco años, participé en el WRC infantil y hasta gané premios. En la universidad fui piloto amateur en un club. Puedes confiar en que sé lo que hago —dijo con esa tranquilidad suya.

Ella había sido así: vibrante, llena de vida, una verdadera chispa.

Por Raúl, Noelia había decidido convertirse en lo que él quería: dejó de lado su carácter, escondió su energía, y se esforzó al máximo por ser la esposa ideal, intentando entrar a ese corazón cerrado.

Al final, solo consiguió salir herida, más allá de lo que imaginaba.

La acorralaron hasta no dejarle salida.

Noelia aprendió la lección.

No iba a volver a amar así nunca más.

Cuando Héctor escuchó que Noelia había sido piloto amateur, se le iluminaron los ojos.

—¿En serio? Yo quiero entrar a ese club de carreras, ¿me puedes recomendar?

—Claro, no hay problema —le contestó Noelia. En ese momento, pisó el acelerador y el carro salió disparado como una flecha, dejando atrás el restaurante.

...

Apenas Noelia y Héctor se fueron, Elvira salió de detrás de una columna, justo en la entrada del restaurante.

A lo lejos vio el carro de Raúl estacionarse. Corrió hasta él.

La ventana bajó despacio y Raúl asomó el rostro.

—¿Dónde está mi esposa? —preguntó en seco.

De reojo, Elvira intentó captar la reacción de Raúl.

Al ver que él no decía nada, se animó y fue más lejos:

—Jamás imaginé que hoy la vería, con mis propios ojos, besándose apasionadamente con ese tipo en el elevador.

Elvira tanteó el terreno:

—Raúl, tú la tratas tan bien, siempre la perdonas, la consientes... Yo de ti, no aguantaría tanto.

El rostro de Raúl se endureció. Su voz fue como una roca:

—Estás confundida. Eso que dices no pudo haber pasado.

Él estaba seguro: Noelia lo quería, incluso cuando peleaban, jamás haría algo así.

...

Casi a las tres y media de la madrugada, Noelia llegó a casa.

Abrió la puerta, agotada y con sueño. Justo en la entrada, Raúl la esperaba ahí, vestido con un pijama oscuro, la mirada impenetrable.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Familia en Sus Publicaciones