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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 167

Pronto, la voz indiferente de Valerio sonó a sus espaldas:

—Les dije que ya regresamos, que se descartó tu culpabilidad, y se fueron.

Erika se pasmó. ¿En serio fue así?

Él no tendría por qué mentirle, y si Adrián no hizo ninguna locura, Valerio no tenía motivos para hacerles daño.

Pensando en eso, dio por terminado el tema. Le echó un vistazo a su ropa casual y, recordando lo que él le había dicho hace un rato, le preguntó sin rodeos:

—¿A dónde me vas a llevar hoy?

Valerio se acomodó las mangas y respondió como si nada:

—Al hospital...

Alargó la última palabra, con una expresión difícil de descifrar.

Al escucharlo, a Erika se le aceleró el corazón. Pero trató de mantener la cara seria y preguntó, fingiendo que no le importaba:

—¿Y a qué vamos al hospital?

Apenas terminó de hablar, la mirada de él bajó lentamente desde su rostro hasta detenerse en su vientre.

Ella se cubrió el estómago por instinto, y su nerviosismo aumentó al tope. Al notar que ya estaba tensa, él siguió burlándose:

—¿A qué le tienes miedo?

Mientras decía eso, dio un paso hacia ella. Erika frunció el ceño y empezó a retroceder conforme él avanzaba.

«Este cabrón está cada vez más loco, parece psicópata», maldijo Erika en su cabeza mientras seguía retrocediendo.

Para su mala suerte, se tropezó con la pata de una silla. Cuando sintió que se iba de espaldas, estiró las manos por puro reflejo para agarrarse de algo.

Para su sorpresa, de lo que se agarró fue del brazo lastimado de Valerio, que él había estirado para atraparla. No solo agarró las vendas, sino que le clavó las uñas con fuerza.

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