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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 169

—¡A ver, ábranme este clóset!

La empleada que estaba ahí cerca puso cara de pánico.

Volteó a ver a su patrón con nerviosismo, como pidiendo permiso.

—¿Y a este qué le ves? ¿Acaso en esta casa yo ya no mando? —le gritó el abuelo a la muchacha.

Valerio guardó silencio unos segundos antes de tratar de calmarlo:

—Abuelo, no te enojes. Sabes bien que tú eres el jefe de la familia Ramírez.

Dicho esto, fulminó con la mirada a la empleada y ordenó:

—Ve a abrirle.

La mujer ya no dudó ni un segundo; corrió a las puertas y las abrió de par en par.

Ireneo se asomó de inmediato, seguido muy de cerca por su nieto.

Lo único que vieron frente a ellos fue ropa perfectamente acomodada.

El señor frunció el ceño y revisó prenda por prenda con la mirada.

Checó a la izquierda, a la derecha y, finalmente, al agacharse para asomarse al fondo, pegó un grito:

—¡¿Eri?! ¡¿Mi niña?!

Al tiempo que gritaba, casi se tira al suelo, estirando la mano para agarrarle el brazo a la joven.

Valerio también se agachó para ver.

Ella estaba hecha bolita en un rincón oscuro del fondo, abrazando sus rodillas. Levantó la cabeza poco a poco, con el rostro escondido.

Encogida así, Erika se veía frágil y completamente desamparada.

Verla mirarlo con esos ojos cansados y llenos de dolor dejó al hombre completamente pasmado.

¿Hace cuánto subió?

¡Si pasaron apenas unos minutos! ¡Parecía otra persona por completo!

Resulta que ella, al verse acorralada hace un instante, se le había prendido el foco...

Erika levantó la cabeza muy despacio y, con la mirada cristalina, la paseó lentamente entre ambos hombres.

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