Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 170

Erika lo miró directo y sin pena, con una mueca triunfal que gritaba: «Yo ni dije nada».

Ya que no había podido evitar a Ireneo, pues aprovechar al señor para que le acomodara una buena regañiza a Valerio no sonaba nada mal.

En el despacho.

El ambiente estaba tan pesado como se lo imaginaba.

Ireneo fulminaba a su nieto con la mirada, y le reclamó con un tono de autoridad que no dejaba lugar a réplicas:

—¿Acaso te crees que porque tus padres están fuera del país ya nadie te puede meter al redil?

Él hizo una leve inclinación hacia adelante y contestó con todo respeto:

—Claro que no, abuelo. Yo siempre te he hecho caso.

—¡¿Que no?! ¡Pues entonces explícame ahorita mismo qué le hiciste a Erika! —bramó el anciano, cada vez más severo.

Al mismo tiempo que lo decía, hizo que Erika se sentara en el sillón a su lado.

Al dirigirse a ella, su tono se suavizó por completo:

—Eri, mija, no le tengas miedo. Ya llegó tu abuelo. Cuéntame todito, yo te defiendo de este malcriado.

Erika sintió un nudo en la garganta. Empezó todo el teatrito para fregar un rato a Valerio.

Pero de pronto, sintió que ya no le daba nada de risa.

Si hablamos de familia que de verdad la quisiera, Ireneo era el único que quedaba.

Mentirle a ese señor de buen corazón desde que tronó con Valerio era algo que no la dejaba dormir en paz.

Cuando le dijo «yo te defiendo», le llegó directito al alma.

Toda su vida había recibido pura indiferencia y desprecio; jamás había escuchado a su propia familia hablarle así.

Los ojos se le aguaron en segundos, agarró al viejo del brazo y, con los labios temblando, murmuró:

—Abuelo... perdóname, de verdad.

Su voz dejaba ver toda la culpa por estarle viendo la cara, sintiéndose pésimo por jugar con él.

Ese cargo de conciencia le hizo soltar las lágrimas.

Capítulo 170 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón