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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 231

Ricardo intervino de inmediato:

—Valerio, no seas tan duro. Entré, vi que estaba trabajando y solo quise echarle una mano.

La mirada gélida de Valerio los recorrió a ambos antes de posarse en Erika, y dijo con tono indiferente:

—Sigue con lo tuyo.

—Sí, señor Ramírez —respondió Erika con respeto, deseando irse de ahí lo antes posible.

Sin embargo, Ricardo ya estaba acostumbrado al carácter frío de Valerio. En cualquier otra persona, esa frialdad habría significado enojo; en Valerio, era simplemente su forma de ser.

Por eso, a Ricardo no le importó en absoluto y siguió a Erika a paso rápido, llevando consigo los cubiertos.

Erika, que caminaba por delante, no se dio cuenta de esto, hasta que de pronto escuchó a Valerio decir en voz alta:

—Ricardo, ya que te gusta tanto trabajar, quédate en la mansión a servirme de empleado.

Ricardo continuó caminando y, sin mirar atrás, le contestó:

—Va, de todos modos acabo de regresar al país y no tengo nada que hacer. A partir de ahora, haré lo mismo que haga ella.

Al escuchar su conversación, Erika sintió que no sabría qué decir si se detenía, y mucho menos quería ver la cara de pocos amigos de Valerio, así que no frenó su paso en ningún momento.

Al llegar a la cocina, no había ningún empleado y tampoco se sabía a dónde había ido Sofía.

Erika supuso que Valerio seguía en el comedor, así que abrió la llave del agua para lavar los cubiertos.

—¿Los vas a lavar a mano? —preguntó Ricardo con sorpresa—. ¿Acaso no hay lavavajillas?

—No estoy acostumbrada a usarlo —respondió Erika con indiferencia.

—Entonces te ayudo a lavarlos —dijo Ricardo, mientras se remangaba la camisa.

Erika detuvo lo que estaba haciendo, miró de reojo hacia la puerta de la cocina y, al no ver a Valerio por ningún lado, endureció su tono de voz:

—Señor, me está interrumpiendo. Además, cuando usted se vaya, si el señor Ramírez me echa la culpa, temo que perderé este trabajo. Así que le pido de favor que se retire ahora mismo.

Ricardo se quedó sin palabras, titubeando sin saber cómo responder.

Capítulo 231 1

Capítulo 231 2

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