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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 268

Erika intentó tomar la charola, pero Adrián se adelantó y entró a la habitación.

—No te quedes ahí parada, ven a comer. No cocino muy bien, así que conformate con esto por hoy. Más tarde me pondré a buscar a alguien para que nos ayude con las comidas —le decía Adrián mientras caminaba.

Erika se sentía cada vez más apenada, pero no encontraba las palabras adecuadas.

Se sentó con cuidado y Adrián, muy caballeroso, le sirvió un poco de sopa y se la puso enfrente.

—¿Descansaste bien anoche?

Erika asintió.

—Sí, dormí de corrido. Gracias por todo, Adrián.

—¡Híjole! Te dije que dejaras de agradecer. Estoy seguro de que si cualquiera de nosotros tres estuviera en una situación así, los demás no dudaríamos en apoyarlo.

Sus palabras lograron relajar un poco a Erika.

Mientras daba pequeños sorbos a su comida, recordó una duda que no la había dejado tranquila.

Cuando terminó casi todo, decidió ir al grano:

—Adrián, quiero preguntarte algo. ¿Te acuerdas de Carla? La otra vez ella me dijo que fuiste tú quien le consiguió el trabajo en Estudio Blanco porque yo te lo había pedido. ¿Cómo está eso...?

Adrián bajó los cubiertos lentamente y le contestó con voz suave:

—Eri, perdóname, pero hay cosas que te he estado ocultando. En realidad, soy uno de los accionistas de Estudio Blanco.

»Mi plan real era... Bueno, siempre quise hacerme con la mayoría de las acciones de Estudio Blanco, así que quise aprovechar la oportunidad para meter a gente de confianza. Lamentablemente, calculé mal. Jamás me imaginé que esa mujer sería capaz de vender archivos confidenciales por dinero; tampoco pensé que te cedería ese favor a ti, y muchísimo menos imaginé que atraería la furia de Vanesa, perjudicándote a ti de forma indirecta.

Después de escuchar las palabras de Adrián, Erika entendió absolutamente todo.

—Por cierto, la vez que te accidentaste en la alberca, casualmente dejé mi celular en el coche porque estaba lidiando con lo de mi mamá en el hospital. Eri, me pesa muchísimo no haberte contestado la llamada, encima de que le di a Valerio la oportunidad de llevarte a la fuerza... Te hice sufrir mucho —añadió Adrián con gran pesar.

Erika sintió una mezcla de emociones. Guardó silencio unos segundos para luego confortarlo:

—No te culpes por eso, Adrián. Ya quedó en el pasado y mírame, no me pasó nada grave.

Tras decir eso, decidió hacerle otra de las preguntas que la inquietaban:

—Oye Adrián, Marti me comentó que la vez del accidente de tu mamá, sospechaste que Valerio lo había planeado... ¿Por qué llegaste a esa conclusión?

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