Erika miró a ambos con desconcierto:
—Si traen algo entre manos, suéltenlo de una vez.
Adrián se sentó despacio en el otro sillón y dijo:
—Eri, ¿recuerdas que hace unos años Valerio... te estuvo buscando por un tiempo y de repente dejó de hacerlo?
Erika no esperaba que Adrián le mencionara a Valerio. La mano con la que sostenía la cucharita del café se detuvo en el aire un segundo, pero de inmediato recuperó la compostura y preguntó como si nada:
—Sí, ¿qué con eso?
—Lo que te voy a contar va para largo —dijo Adrián—. No comas ansias y déjame platicártelo todo... Poco después de que te fuiste a Villa Maculís, Valerio mandó gente para vigilar a Martina y a mí. Pero tiempo después, retiró por completo a los que nos seguían. En aquel entonces, creímos que se había dado por vencido, sin embargo...
Adrián hizo una pausa antes de seguir:
—Mientras yo seguía rastreando tu verdadera identidad, usé el acta de nacimiento que me habías enseñado para dar con el hospital. Ahí me enteré de un chisme: decían que alguien andaba investigando un caso sobre bebés que fueron intercambiados. Si sacas cuentas, el año y el mes cuadran exactamente con tu fecha de nacimiento.
»Con un buen soborno, le saqué información a una de las enfermeras. Me dijo que esa familia se apellidaba Jiménez y me dio su dirección. Cuando por fin llegué al lugar, tenían un altar fúnebre armado en la sala. No había ni una foto, nada más un letrero que decía “Hija”. Intenté sacarles plática sobre los bebés intercambiados, pero acabaron corriéndome de la casa.
»Aprovechó la noche, se puso ropa parecida a la tuya de cuando huiste y se hizo una panza de embarazada falsa. Con un sombrero que le tapaba la cara, se fue directito a tirarse al mar. Joaquín grabó todo el teatro; el video la muestra metiéndose al agua hasta que desaparece entre las olas y ahí le cortan. Como ella es buenísima nadando, regresó a la orilla sin problemas.
»Después, para taparle el ojo al macho, Penélope armó todo un circo y contrató buzos para la búsqueda. ¿Pero cómo diablos iban a encontrarte? Penélope y Joaquín no solo montaron ese teatro en el mar, también armaron una carta de suicidio tuya. Con ese mentado video y esa carta lograron que los Jiménez detuvieran su búsqueda, y por desgracia... engañaron también a Valerio.
Al ver cómo cambiaba la expresión en el rostro de Erika, Adrián añadió en voz baja:
—Esto significa que, si en verdad eres de la familia Jiménez, para ellos tú ya estás muerta, y como nunca encontraron un cuerpo, por eso armaron un altar sin nombre. En cuanto a Valerio... lo más seguro es que dejó de buscarte porque... porque también se tragó el cuento de tu muerte.
»Eri, si decidimos soltarte toda la verdad es porque, por un lado, creo que te puedo echar la mano sacando una prueba de ADN con la familia Jiménez. Pero más importante aún... quería advertirte que te cuides muchísimo de Valerio, si él llega a enterarse de que estás viva...

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