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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 431

Samuel miró a su madre, que se tiraba al piso por cualquier cosa. ¿Iba a empezar a llorar a gritos otra vez?

Ahora mismo no podía ni encontrar trabajo, estaba endeudado hasta el cuello, y aparte de Erika, ¿quién más se iba a preocupar por él?

Esa tal Isabel había desaparecido desde el día que él entró al hospital, como si él fuera a chuparle la sangre o algo así.

De toda la familia, no había ni uno solo en quien confiar. Solo le quedaba Erika para ayudarlo.

Pensando en eso, Samuel se levantó del sofá.

Penélope se levantó de golpe y gritó:

—¡Te prohíbo que la vayas a buscar!

—¡¿Por qué?! —le gritó Samuel de vuelta.

Penélope apretó los dientes y sentenció:

—¡Si no quieres ver a tu madre muerta, no la busques!

Samuel caminaba de un lado a otro por la sala, desesperado. Después de un momento, le extendió la mano a Penélope, exigiendo con todo el descaro del mundo:

—Si busco a Erika es solo por el tema del dinero. Si no quieres que vaya, entonces dame cien mil pesos.

Penélope abrió los ojos de par en par y le soltó una bofetada:

—¡Me rompí el lomo para mandarte a estudiar al extranjero y regresas convertido en un vago! ¿Cómo pude criar a un hijo tan inútil? ¿Quieres dinero? ¡Pues a ver en cuánto puedes vender a tu madre, a ver cuánto te dan por mí!

Penélope temblaba de la furia. Su voz llena de resentimiento también ocultaba el profundo dolor de ver que su hijo era un fracaso.

Por su parte, Samuel, al recibir la bofetada, perdió los estribos por completo.

Le arrebató a Penélope su teléfono de las manos y se metió directo a su cuarto, dando un portazo que hizo temblar las paredes.

Al escuchar el ensordecedor golpe de la puerta, Penélope se dejó caer al suelo y rompió en un llanto desconsolado.

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