Antes de que Valerio pudiera disculparse, Ireneo continuó:
—¿Sigues en la empresa a estas horas? ¿Acaso es tu casa? Deja el trabajo un momento y checa el WhatsApp, te acabo de mandar un video. ¡Y no cuelgues, velo ahorita mismo!
—Está bien, abuelo —respondió Valerio con paciencia.
Abrió de inmediato el chat con su abuelo.
Para su sorpresa, el video que le había reenviado Ireneo era uno de la misma cuenta de "Club Caramelo" que él acababa de ver.
Frunció el ceño y preguntó con curiosidad:
—Abuelo, ¿cómo es que también conoces esta cuenta?
Ireneo contestó desesperado:
—¡Ese no es el punto! Lo importante es que La niña es tu vivo retrato de cuando eras chiquito, y los dos varones son igualitos a Eri en sus fotos de la infancia. ¡Míralos bien! ¡Vuelve a verlos, ándale!
Valerio se frotó las sienes, sin saber si reír o llorar:
—Abuelo, ¿te acuerdas de la última vez que fuimos a pasear? Saliste persiguiendo a una pobre muchacha con todo y bastón, casi llamas a la policía del susto que le metiste... Sé que extrañas a Eri, pero no puedes andar viéndole parecido en cada persona que te cruzas.
Pero al decir eso, a Valerio le dio un bajón tremendo.
Acusaba a su abuelo de ver a Erika por todos lados, cuando la verdad es que a él le pasaba exactamente lo mismo...
—¡No digas tonterías, muchacho! ¡Todavía no estoy senil! ¿Qué es eso de que la veo en todas partes? A ti también te tengo siempre enfrente, por eso me di cuenta de que la chamaquita se parece a ti. Mira, ya te mandé tu foto de cuando tenías cuatro años. Compárala y dime si no son idénticos. Las niñas chiquitas siempre se parecen al papá, y los varones sacan más a la mamá, échales un buen ojo...
Asumiendo que todo era producto de la nostalgia de su abuelo por Erika, Valerio le contestó para darle por su lado:
—Claro que sí, abuelo. Ahorita tengo que terminar unas cosas del trabajo, pero en cuanto me desocupe los reviso con calma. Si de verdad se parecen, mañana mismo mando a investigar, ¿te parece bien?
—Órale pues, pero no te tardes y no lo dejes en saco roto. Me quedo esperando tus noticias.
Tras colgar, Valerio se quedó mirando la foto que le mandó su abuelo. La verdad era que esa pequeña de mejillas rosadas sí tenía un gran parecido con él.
Y en cuanto a los niños...

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