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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 381

—Amelia, ordena toda esta información hoy mismo. Mañana encárgate de hacer la entrega a las personas de «Tiempo Efímero» que participan en estos proyectos.

Al escuchar a Erika, Amelia se quedó perpleja.

Observó por un momento el grueso montón de documentos sobre el escritorio, los hojeó y preguntó sin entender:

—Erika, ¿para qué es todo esto? Por lo que dices...

—Sí, es justo lo que estás pensando. Voy a dejar «Tiempo Efímero» —la interrumpió Erika con voz suave.

Amelia tragó saliva. Frunció el ceño con fuerza y miró a Erika con evidente preocupación.

Cuando apartó la mirada y leyó con atención el documento de transferencia de proyectos, preguntó sorprendida:

—Erika... ¿qué estás haciendo? ¡¿Vas a ceder el control total de todos estos proyectos a «Tiempo Efímero»?! ¡¿Incluso vas a renunciar a todas las ganancias?!

—Sí. Aunque conseguí muchos de estos proyectos gracias a mi talento como fotógrafa, el que yo esté donde estoy hoy... al final de cuentas, es gracias a una gran empresa como «Tiempo Efímero», y gracias a Leonardo...

La respuesta de Erika fue sumamente tranquila y honesta.

Si hace unos años no se hubiera cruzado con un descubridor de talentos como Leonardo, por muy buena fotógrafa que fuera, jamás habría alcanzado su éxito actual.

Leonardo no solo le había dado la oportunidad de trabajar, sino que también la ayudó a conseguir clasificaciones en varios concursos, lo que le permitió ganar múltiples premios en el mundo de la fotografía.

Gracias a ello, se había hecho de cierto renombre en la industria. Sus clientes no solo eran personas ricas o influyentes, sino que sus tarifas eran bastante altas.

En este medio, esa fama y esos logros eran el equivalente a tener un estatus de primer nivel.

—Eso lo sé, pero siempre has tenido la costumbre de cederle el crédito a los demás...

Amelia jaló la silla frente al escritorio y se sentó antes de continuar:

—He sido parte de tu crecimiento y lo he visto con mis propios ojos. Esto no ha sido solo esfuerzo tuyo, ni tampoco obra exclusiva del señor Romero. «Tiempo Efímero» te impulsó, pero tú también les has generado muchísimas ganancias...

Al terminar de hablar, Amelia agitó los papeles que tenía en la mano:

—Erika, sé que el señor Romero te ha ayudado muchísimo y te ha apoyado un montón en tu vida diaria. Pero, en el trabajo, él es muy objetivo y justo. Hay muchísimos fotógrafos en este estudio. Los recursos que «Tiempo Efímero» te ha dado son los mismos que le dan a los demás. Sin embargo, ¿cuántos han logrado destacar tanto como tú?

—Amelia... —dijo Erika, frotándose la sien mientras pronunciaba su nombre en voz baja.

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