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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 383

Erika lo observó con esa actitud y ese tono cómico. Fue inevitable que se le escapara una ligera sonrisa, aunque la borró un par de segundos después.

—¡Lo ves! Sabía que tenía razón. Y oye, no andes juzgando las galas con tantos prejuicios, ¿sale? Además, al decir eso, estás insultando mis gustos. Sin mencionar que un evento como los que tú dices ni de broma estaría a la altura de una mujer tan elegante como tú.

Ricardo, que había alcanzado a captar esa mínima sonrisa de Erika, no paró de hablar y comenzó a soltar halagos sin control.

Al ver que Erika ya no intentaba cerrar la puerta, corrió rápidamente hacia el otro lado, abrió la puerta del copiloto y se metió al coche.

—Mira, señorita Milán, vine a invitarte a esta gala y de verdad no es lo que estás pensando. No busco llevarte para presumirte, ni es que me falte una acompañante... Nada de eso. Sinceramente creo que este evento podría serle muy útil a tu carrera.

Ricardo hablaba con gran entusiasmo y sus palabras estaban llenas de sinceridad.

Erika le dirigió una mirada rápida y le respondió en tono seco:

—¿O sea que te juzgué mal y encima malinterpreté tus buenas intenciones?

Ricardo soltó una carcajada. —Para nada. La culpa es mía por no haberme explicado bien desde el principio. Error mío.

Erika estiró el brazo para cerrar su puerta y se abrochó el cinturón. Con el mismo tono de antes, le dijo:

—Como te dije: gracias por la intención, pero las galas no son lo mío.

—Con esas minucias me alcanza perfecto para vivir, y estoy satisfecha. Además, aunque reconozco que mi trabajo es bueno, todavía no llego al nivel de esos grandes maestros.

Al notar que Erika estaba a punto de rechazarlo otra vez, Ricardo se apresuró a decir:

—No inventes, señorita Milán... Yo he coleccionado todos tus trabajos. Tal vez no sé mucho de cámaras, pero sí de pintura, y al final todo es arte. A mis ojos, tu nivel no le pide nada al de Magdalena...

Al ver que ella no le rebatía, continuó:

—El único problema es que nunca das la cara. Muchísima gente conoce tus fotos, pero no saben quién está detrás de ellas. Te aseguro que, en cuanto decidas mostrarte al público, te harás más famosa que ella en un abrir y cerrar de ojos...

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