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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 396

Erika iba a pasearse así de llamativa, ¡quería que Valerio viera a quién estaba abrazando!

Si Valerio quería buscar problemas, que se las arreglara con Ricardo después.

Por su parte, Ricardo estaba más que halagado por ese repentino gesto de intimidad de Erika.

Intentando ocultar su presunción, le preguntó en voz baja:

—Aparte de ese director del Grupo Horizonte, ¿puedo llamarte mi novia frente a los demás? Claro, solo por el tiempo que dure esta cena.

—Como quieras.

Tras decir eso, en los labios de Erika se dibujó una sonrisa burlona casi imperceptible.

Que Ricardo la trajera amablemente a "conocer mundo" era una cosa, pero, a fin de cuentas, también la estaba usando para lucirse.

Erika llevó a Ricardo hacia la larga mesa de los bocadillos mientras le preguntaba:

—¿Conoces a Martín?

—Sí —respondió Ricardo—. Es un rabo verde muy conocido, más te vale mantenerte lejos de él.

Erika levantó una ceja y volvió a preguntar:

—Pero me da la impresión de que él no te conoce.

Mientras hablaban, llegaron a la mesa del bufé. Ricardo tomó un plato y unas pinzas, y le restó importancia mientras elegía algo de fruta:

—Nos hemos cruzado un par de veces sin hablar, ese jefazo seguro ni me nota. Pero frente a Valerio parece un vil arrastrado. Si no me crees, mira hacia allá...

Erika frunció el ceño y siguió la mirada de Ricardo.

En el área VIP del centro del salón, Valerio tenía las piernas cruzadas y estaba recargado perezosamente en el respaldo del sillón.

Sostenía un cigarrillo entre sus largos dedos, con una expresión de total tranquilidad.

A su lado, Martín ni siquiera se atrevía a sentarse; estaba inclinado, encendiéndole el cigarrillo con cara de adulador.

Erika volvió a apartar la mirada al instante y preguntó con descuido:

—Tú y ese Ramírez son buenos amigos, ¿no vas a ir a saludarlo?

Ricardo metió las manos en los bolsillos y sonrió de lado:

—Está muy ocupado, dudo que sepa que vine. ¿Quieres que te lleve a saludarlo?

Antes de que Erika pudiera responder, un alboroto se escuchó en una esquina no muy lejana.

Ricardo miró hacia el origen del ruido y murmuró:

—Parece que dos mujeres se están peleando...

En ese momento, Martina se acercó con una copa de vino. Echó un vistazo hacia el escándalo y comentó divertida:

—Eri, esto se va a poner bueno. Esa mosca muerta de Vanesa se está peleando con otra mujer.

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