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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 474

—Haz lo que te digo —lo interrumpió Valerio con tono tranquilo antes de que pudiera terminar la frase.

Diego titubeó un par de segundos.

—...Sí, señor, lo preparo de inmediato. Entonces, ¿esta noche yo...?

—Hay un hotel frente al hospital. Quédate ahí, como viaje de negocios. Ve —ordenó Valerio con suavidad.

Al notar que Valerio no apartaba la mirada del rostro de Erika, Diego prefirió no discutir. Asintió y salió rápidamente de la habitación.

...

El cielo comenzó a oscurecerse. La ligera brisa que se filtraba por la ventana ya traía un aire fresco de otoño.

En la cama del hospital, Erika abrió lentamente los ojos.

Parpadeó un par de veces. No había luces deslumbrantes encendidas, solo una pequeña lámpara de pie en la esquina, a los pies de la cama, que arrojaba una luz tenue.

Las paredes de tonos azul claro y blanco, sumado a las sábanas blancas, delataban que estaba en un hospital.

Erika movió los ojos lentamente y se dio cuenta de que había un hombre recostado sobre el borde de la cama, junto a su brazo.

Con solo verle el cabello y la figura, supo de inmediato que se trataba de Valerio Ramírez.

Erika rememoró en silencio el momento en que lo vio en aquella pequeña tienda.

Esos ojos enrojecidos escondían una angustia y desesperación genuinas...

Recordó cómo, al subir al auto, tomó un poco de agua y el agotamiento la arrastró al sueño.

—Marti... —murmuró, recordando que su amiga también había estado ahí.

¿Cómo era posible que solo Valerio estuviera en la habitación con ella?

Erika se tocó la frente; la fiebre ya había bajado. Miró de reojo a Valerio, que seguía dormido, e intentó levantarse apartando las cobijas con cuidado.

—¿A dónde vas?

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