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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 475

Pronto, el doctor y las enfermeras entraron. Tras hacerle varias preguntas, indicaron que debía comer cosas ligeras.

Le aplicarían un suero más a la mañana siguiente y, si no presentaba más molestias, podría ser dada de alta por la tarde.

Cuando el personal médico se retiró, Valerio se acercó a la puerta. A la distancia, Erika notó que estaba mandando mensajes de texto.

Unos instantes después, al ver que Valerio regresaba, Erika se acomodó rápidamente contra la cabecera y fingió cerrar los ojos para descansar.

—Toma un poco de agua fresca, necesitas mantenerte hidratada —escuchó al cabo de unos segundos la voz cálida de Valerio.

Erika entreabrió los ojos. Él le estaba ofreciendo un vaso con agua.

Apretando ligeramente los labios, ella le preguntó con frialdad:

—¿Dónde está Marti? Recuerdo muy bien que la llamé a ella. ¿Por qué fuiste tú a Villa Lago Esmeralda?

Valerio colocó el vaso en la mesita de noche y le respondió suavemente:

—Hubo una emergencia en su trabajo y se tuvo que ir. Ella creyó que yo te había llevado a la fuerza y fue a buscarme al Grupo Ramírez... y justo en ese momento le llamaste...

Al ver que el rostro de Erika no mostraba expresión alguna, Valerio añadió:

—Se fue con mucha prisa, debe haber sido algo importante. Además, ya es muy tarde, así que me pidió que me quedara a cuidarte.

Erika frunció el ceño.

Era verdad que el trabajo de Martina era así, podían llamarla de emergencia a cualquier hora e incluso mandarla de viaje.

Pero aun con todo, era imposible que Martina la hubiera dejado a solas con él.

¿Acaso... la situación de Marti fue tan urgente que no le quedó de otra?

Erika guardó silencio unos segundos, lo miró de arriba abajo y dijo sin emoción:

—Ya desperté, puedes irte.

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