Tras varios encuentros, Ricardo había llegado a conocer un poco el carácter de Erika. Sabía que, de rechazar cualquier pago, lo más probable era que ella se negara a recibir su ayuda. No iba a desperdiciar semejante oportunidad.
Erika esbozó una sonrisa forzada y dijo:
—Lo recuerdo. Cuando pase todo esto, te lo agradeceré como es debido. Por cierto, ¿qué te trae por aquí?
Ricardo contestó con mucha naturalidad:
—Un amigo mío fue trasladado aquí y acaba de asumir su puesto, así que aproveché para pasar a visitarlo. De hecho, lo voy a invitar a cenar en grande esta noche. De no ser por él, no me habría cruzado contigo en este sitio.
Sin saber qué decir, Erika soltó una risa nerviosa.
Un momento después, Ricardo pareció recordar algo y le preguntó:
—Regresé al país ayer y, al encender el teléfono, vi todas esas noticias que saturaban las redes. ¿Fuiste tú quien expuso los oscuros secretos de la Clínica Renova? El responsable de la clínica saltó al vacío, esto se salió de control.
Erika negó con la cabeza, arrugó un poco la frente y dijo:
—No fui yo, y a mí también me resulta muy extraño. El día que nos encontramos en el centro comercial y vi cómo estaba Aurora Cruz, me pareció que algo no encajaba. Mi plan original era organizar las fotos y pruebas que había tomado para demandarlos. Pero antes de que pudiera hacer algo, las noticias estallaron, y para colmo, incluían descripciones muy precisas de un caso que resultó ser el de ella.
Ricardo, algo confundido por la situación, se quedó pensativo antes de decir:
—¿Y qué me dices de la noticia que salió después? Me refiero a la que afirmaba que la mujer que acompañó a Valerio esa noche en la gala era Aurora, la que se hizo todas esas cirugías, y además lo dejaban por los suelos insinuando que solo piensa con la entrepierna.
A medida que hablaba, el rostro de Ricardo reflejaba cada vez más confusión.
—Y lo más raro es que ayer intenté llamarlo, pero nunca contestó. Luego le mandé un mensaje preguntándole por qué no hacía nada para frenar esas noticias, y me respondió que, si alguien se esforzaba tanto en dejarlo mal, no le importaba darles el gusto. Te lo digo, esa actitud no se parece en nada a él. En el pasado, si alguien intentaba ensuciar su reputación de esa manera, su equipo legal habría demandado a esa persona hasta dejarla en la calle...
Ricardo soltó un sinfín de comentarios, pero a Erika todo eso le resultaba bastante incómodo.

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