Mientras hablaba, a Erika se le quebró la voz y las lágrimas rodaron por sus mejillas.
Al verla así, Martina tomó rápidamente unos pañuelos y empezó a secarle el rostro:
—Eri, no digas eso. Cuando estuve en problemas, sé que la que no podía comer ni dormir de la angustia eras tú, y me consta que te moviste por todos lados. Somos amigas, más que eso, somos familia. No quiero volver a escucharte decir esas cosas.
Erika sorbió por la nariz y dijo entre sollozos:
—Marti, te apoyo, de todo corazón. Si no aceptas ese trabajo, me sentiría...
—Ya está, no llores más. Lo del trabajo lo seguiré pensando; además, todavía falta ver si paso la entrevista, ¿no? Solo tenía miedo de que lo tomaras a mal, por eso...
Martina daba explicaciones a medias, porque eso era lo único que podía decirle a Erika.
Tal como le había prometido a Valerio, ella se enfocaría en su trabajo y no se metería en sus asuntos; lo que pasara entre ellos sería decisión única de Erika.
Y sobre la verdadera razón por la que quería entrar a DC Entretenimiento, la historia se remontaba a dos años atrás.
En ese entonces, tenía la capacidad para seguir ascendiendo en Punto de Fuga, pero los puestos directivos estaban ocupados por puros recomendados del jefe.
Por eso, su carrera se estancó en la gerencia de departamento, sin la más mínima esperanza de subir.
Hace dos años tuvo la oportunidad de saltar a DC Entretenimiento, pero unos contratos pendientes la ataron a Punto de Fuga; irse habría significado perder una suma enorme de dinero.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón