Los gritos de los comandantes, el rugido ensordecedor de la maquinaria y los llamados desesperados de las personas se fundían en una sola imagen: una auténtica carrera contra el reloj en un pulso directo con la muerte.
Ante la gravedad del rescate, las cadenas de noticias locales ya estaban transmitiendo la escena en directo.
En la pantalla, el caos del lugar de los hechos era evidente, pero los rescatistas se movían con una prisa calculada y eficiente.
La voz del presentador sonaba cargada de una inmensa tensión:
—Amigos televidentes, en este momento estamos transmitiendo en vivo desde el lugar del derrumbe del túnel. Como pueden ver, el ambiente es de extrema tensión. Cada segundo cuenta para las personas atrapadas.
La cámara enfocó al equipo de rescate principal, y el jefe del escuadrón exclamó con firmeza hacia el micrófono:
—¡No perderemos la esperanza, haremos todo lo que esté en nuestras manos para rescatarlos!
En la sección de comentarios de la transmisión en internet, la gente no paraba de enviar sus oraciones tanto por los atrapados como por los equipos de emergencia:
—¡Fuerza! ¡Que salgan sanos y salvos!
—¡Ojalá rescaten pronto a todos!
Un periodista se acercó a un familiar que esperaba angustiado detrás del perímetro, quien, con los ojos anegados en lágrimas, suplicó:
—¡Mi familia está ahí adentro, por favor, se los ruego, sáquenlos!
Era una escena que encogía el corazón.
Y justo esa transmisión fue la que Amelia Chávez vio mientras descansaba en su oficina.
El destino en el GPS de Erika lo había configurado ella misma... ¿Acaso el "Túnel del Mar Azul" no era el que conectaba precisamente con Villa San Julián?
Sintió un balde de agua fría recorrerle la espalda y se apresuró a llamar a Erika. Por suerte, dio tono y ella contestó del otro lado de la línea.
Con el pánico atascado en la garganta, Amelia gritó:
—¡Eri! ¿Ya llegaste a Villa San Julián? ¡Vi las noticias! ¡Hubo un derrumbe en el túnel que va hacia allá!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón