Entrar Via

La Princesa romance Capítulo 26

—Tienes buen talento, muchacho, y se nota que también eres alguien centrado. Justo necesitas quedarte aquí para que te ayude a recuperar la salud durante medio año. Si yo te enseño, ¿te animas a aprender?

Federico no pudo esconder su sorpresa; abrió la boca y se quedó sin palabras por un rato. Vanesa, al ver su reacción, no aguantó más, le puso una mano en la espalda y lo inclinó en una reverencia hacia Valentín.

—Poder aprender de usted es un honor para mí. Desde que empecé en esto, siempre lo he admirado. He leído sus artículos y libros más de diez veces, cada vez que los leo aprendo algo nuevo. Incluso pensaba elegir medicina como carrera en la universidad. Siempre soñé con conocerlo algún día, yo… yo… le prometo que voy a esforzarme mucho y no defraudar su confianza.

El corazón de Federico latía tan fuerte que parecía que iba a salirse de su pecho. Sentía las orejas ardiendo y la voz apenas le salía de lo emocionado.

Valentín entrecerró los ojos y soltó una risa, con un gesto relajado y muy satisfecho.

—Fue algo inesperado, pero aun así, no hay que saltarse las buenas costumbres. No hace falta que hagamos algo complicado, pero el brindis de bienvenida no puede faltar. Lucio, trae unas bebidas.

—¡Sí! —contestó Lucio sin dudar.

Lucio no era especialmente hábil, aunque había aprendido algunas cosas al lado de Valentín, solo andaba ahí como aprendiz a medias. Sin embargo, siempre cumplía y era muy confiable cuando se necesitaba. Aunque le decía “profesor” todos los días, Lucio tenía claro que no estaba a la altura, y por eso jamás le había pedido formalmente ser su alumno.

Vanesa sí tenía talento, y a Valentín le hubiera gustado aceptarla, pero ella tenía otros planes. Por eso, esta era la primera vez que Valentín se preparaba para un brindis de bienvenida como maestro.

Valentín, con los ojos entrecerrados, asintió. Si hubiera sido otra persona, se lo habría pensado más, pero al ser Vanesa quien lo recomendaba, ya estaba seguro casi por completo.

No era común encontrar a alguien con ese potencial, y no pensaba dejarlo pasar. Federico le había caído bien desde el principio.

—Haz tu mejor esfuerzo —Vanesa le dio una palmada en el hombro, con un tono sereno, sin mostrar emoción.

Federico fue el primero en la familia Balderas que aceptó a Vanesa. Desde el principio, siempre estuvo pendiente de ella. Si veía que la habían picado los mosquitos, al día siguiente encontraba repelente, crema y un matamosquitos eléctrico en la puerta de su cuarto.

Y no era solo eso. Siempre estaba atento a lo que sentía cada quien, y buscaba la forma de tranquilizar a todos, sin esperar nada a cambio.

Valentín tenía razón: ella podía haber ayudado a Federico por su cuenta, sin llevarlo ante el maestro. Pero los contactos son importantes, y a veces, en vez de buscar a alguien nuevo, hay que ayudar a crecer a los que ya tienes cerca.

En realidad, solo quería probar de qué era capaz Federico, pero él superó sus expectativas. Si ella fue quien lo llevó hasta la puerta, fue Federico quien la empujó y entró por su propio esfuerzo. Supo aprovechar la oportunidad y eso era bueno, tanto para él como para ella.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Princesa