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La Princesa romance Capítulo 367

En ese momento, Nicolás e Inés se encontraban en el estudio de Inés. El suelo estaba hecho un desastre, lleno de pedazos de vidrio y papeles arrugados. Nicolás permanecía sentado en el sillón, con la mirada dura, observando cómo Inés perdía el control.

—¡Maldita sea! ¡Sabrina, que te pudras! ¡Ojalá te largues para siempre! —gritó Inés, lanzando otro vaso que costaba miles de pesos contra el piso, haciéndolo añicos.

—Ya te lo había advertido, ¿no? No te confíes tanto. Era una exposición sencilla, pero tuviste que invitar a esa gente —le soltó Nicolás con el ceño fruncido, visiblemente molesto.

Ambos iban en el mismo barco, si uno se hundía, el otro también caía. Si le pasaba algo a Inés, él terminaría salpicado.

En el fondo, Nicolás sospechaba que algo en ese lugar le jugaba en contra. Desde que había regresado al país, nada le salía bien.

Apenas había logrado deshacerse del problema con Jacinta, y pensó que por fin Inés le sería útil. Pero apenas anunciaron el compromiso y ya se habían metido en un lío enorme.

—¿No podías plagiarle a otra persona? ¿Tenías que robarle justo al estudio de Sabrina? Si hubiera sido cualquier otro, con unos cuantos pesos y un regalito se podía arreglar, pero tratándose de Sabrina, ¿crees que Vanesa lo va a dejar pasar?

Nicolás habló con dureza. Si todo se venía abajo, ¿cómo iba a mover las piezas después? Ya estaba harto de esa bola de inútiles que solo sabían estorbarlo.

—¡Vanesa, Vanesa! ¿Por qué no te casas con ella si la admiras tanto? —espetó Inés, con la cara desencajada por el coraje, devolviéndole el golpe sin pensar.

La frase le cayó como balde de agua a Nicolás, que se quedó mudo, a punto de soltarle una respuesta, cuando alguien tocó la puerta.

—¡Adelante! —gritó Inés, de pésimo humor.

—Inés... —la asistente entró, temblando como hoja, mirando de reojo los restos de los vasos en el suelo, como si temiera ser la siguiente en romperse.

—¿Qué quieres?

—Varios clientes están pidiendo cancelar pedidos, y en internet los comentarios... —la voz le tembló aún más, y prefirió callar, acercándole su celular a Inés.

...

[#Grupo Gavilán plagia a Estudio Soplo de Arte — Explosivo]

[@Laura_Jimenez: Hay que respetar lo original, quien copia no merece ser diseñador. Fuera plagiadores, fuera Grupo Gavilán.]

[@Queremos_a_Sabrina: Chicos, sigan dándole duro a los que copian, pero no olviden ver la transmisión de Sabrina mañana a las 2 de la tarde. Seguro nos sorprende aún más. Ya estamos en contacto con su estudio y vamos a apoyarla legalmente. Tengan paciencia, cuiden lo que comentan y no se dejen manipular por nadie.]

[@Sabrina: En Estudio Soplo de Arte recibimos a todos los diseñadores para compartir ideas, pero a los que plagian, jamás los vamos a tolerar. No solo es falta de respeto para nosotros, es pisotear el trabajo de todos los que crean desde cero. Esta vez, vamos a luchar hasta el final.]

...

Al leer el comentario de Sabrina, Inés no pudo contenerse más. Apretó el celular con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos y, sin pensarlo, lo aventó contra la pared, justo cuando la asistente intentó detenerla.

¡Era su propio celular!

La asistente, sin fijarse en nada más, corrió a recoger el aparato. La pantalla estaba hecha trizas y ya ni siquiera prendía.

Quiso llorar, pero ni fuerzas le quedaban. Si no fuera porque era la nueva practicante, ni le habrían pedido que entrara a aguantar los gritos de Inés.

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