—En este momento no puedo moverme de aquí, así que reúne al equipo de relaciones públicas y al de comunicación para que controlen la situación. Además, dile tanto a Santiago como a Iker que no hagan nada imprudente. Cuando termine aquí, paso para allá.
A Vanesa no le preocupaba la eficiencia del personal de Estudio Eco de Musas, pero esos dos, aunque parecían tranquilos, en el fondo eran del tipo que le contestan a cualquiera y terminan armando lío. Si ahora se ponían a discutir con los fans, el efecto sería justo el contrario al que buscaban.
—Antes de que llegue mañana en la mañana, quiero una propuesta que me convenza. Contacta a los dos, que solo compartan el comunicado y nada más. No hagan ninguna otra cosa hasta que esté ahí.
—Entendido —respondió Blanca, que de paso le estaba avisando a Vanesa por si las dudas, porque en este asunto también estaba involucrada y prefería reportarlo antes.
Vanesa colgó la llamada sin darle demasiada importancia a la situación.
En la red todo era pasajero, un escándalo tras otro. Lo primero era fijar una postura clara, detener el caos, y cuando ya nadie tuviera energías para seguir atacando, entonces lanzar el contraataque para que el efecto fuera aún mayor.
...
—Vane.
David entró al cuarto desde la otra oficina, con el ceño marcado por la preocupación.
—¿Cómo va todo allá? —preguntó Vanesa.
—Todo bien. ¿Ya viste lo que está pasando en internet?
—Sí, justo hablé con Blanca. Mañana en la mañana voy para allá, ellos sabrán cómo manejarlo.
—Ya pedí que Grupo Lobos publique un comunicado apoyando. —David le dio un beso en la frente a Vanesa—. Supuestamente ese amuleto que te dieron es muy efectivo, ¿no? ¿Entonces por qué siempre salen estas personas a fastidiar?
Vanesa entendió que él se refería a la pulsera que había ido a bendecir. No pudo evitar reírse ante lo infantil de su comentario.
—¿Y qué tiene? Mira, ahora ya nadie habla de Grupo Gavilán —Inés agarró la tableta, se acurrucó en el sillón y empezó a revisar los comentarios, con una expresión de satisfacción y hasta de venganza.
—¿Por qué no filtraste alguna otra cosa? ¡Había mucha información para explotar, pero tuviste que irte justo contra los artistas de Estudio Eco de Musas y meter a Vanesa en el lío! ¿Acaso no sabes que los artistas de ese estudio no tienen nada sucio en su historial? Además, su equipo de relaciones públicas y el bufete Equilibrio Judicial son de los mejores. ¡No son ningunos novatos!
Nicolás sentía que iba a explotar de la rabia. Jamás debió darle el teléfono a esa mujer. Algo que pudo haberse olvidado rápido ahora estaba a punto de quemarlos vivos.
—¿Por qué te pones tan nervioso? —Inés lo miró con cara de no entender nada—. Las fotos son reales, ese paparazzi las tomó hace años cuando andaba siguiendo a otros artistas. Justo en esa época, Iker estaba por debutar y durante una semana entera lo vio siempre con la misma persona, compartiendo todo. Pero como Iker no era conocido, el paparazzi ni le dio importancia y solo tomó algunas fotos de pasada.
Inés dejó la tableta y le mostró a Nicolás los mensajes que había intercambiado con el paparazzi, sin ninguna prisa.
—Después, él sí intentó sacar la noticia, pero nadie le creyó. Ahora que volvió a filtrarlas, empezaron a buscar lo que él había dicho antes, por eso tuvo tanto efecto esta vez.
Al escucharla, la expresión de Nicolás cambió, aunque no se relajó del todo.

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