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La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada romance Capítulo 274

Sofía y Camila observaron el desastre en el suelo con un destello de sorpresa, pero rápidamente recuperaron sus dulces sonrisas y se acercaron con un poco de timidez.

—Tío Esteban, vinimos a reportarnos para nuestro primer día de trabajo. Nuestra prima nos dijo que viniéramos a saludarlo primero.

—¡¿Primer día de trabajo?! ¡¿Reportarse?!

Esteban sintió que la sangre le hervía y casi se desmaya del coraje.

—¡Así es! Nuestra prima nos comentó que la empresa necesita personal, y como acabamos de graduarnos, nos invitó a unirnos para ganar experiencia.

—Vaya, y un asunto tan importante, ¿por qué yo, el presidente, no estaba enterado? —masculló Esteban con los dientes apretados, luchando por contener la explosión de ira.

—Nuestra prima solicitó un permiso especial directamente al abuelo —explicó Sofía con una sonrisa inocente—. Ella es increíble, sabe que queremos demostrar nuestra capacidad, así que no solo nos dio la oportunidad, sino que nos asignó puestos específicos.

—Tío Esteban, mi hermana y yo nos esforzaremos mucho. Le prometemos que no decepcionaremos a la familia —añadió Camila con entusiasmo juvenil.

Sin embargo, cada una de esas palabras sonó como una burla hiriente para Esteban.

¿Ganar experiencia? ¡Claramente las habían plantado como espías! El ingreso de esas dos mocosas era un movimiento calculado para diluir aún más su poder y arrebatarle el control absoluto de la empresa.

—Y díganme... ¿en qué departamentos las asignaron? —preguntó Esteban con voz lúgubre, invadido por un mal presentimiento.

—A mi hermana la asignaron como asistente de dirección en el departamento de finanzas, y a mí como supervisora de reclutamiento en recursos humanos —respondió Camila con naturalidad.

¡Justo lo que temía!

El corazón de Esteban se hundió como si cayera en un lago congelado. ¡Esa maldita Mila, qué jugada tan sucia!

Finanzas controlaba el dinero, y recursos humanos, al personal. Esas eran las venas principales de la empresa.

La mayoría de su gente de confianza estaba en esos dos departamentos, e incluso planeaba deshacerse pronto del traidor de Fabio. Pero ahora, con la repentina aparición de Sofía y Camila, respaldadas por el permiso especial del abuelo, todos sus planes se habían ido a la basura.

—Tío Esteban, si no necesita nada más, nos retiramos. Como acabamos de ingresar, tenemos que ir a nuestros departamentos para familiarizarnos con el trabajo —dijo Sofía, captando el ambiente.

—...Sí, vayan.

Cuando la puerta se cerró suavemente, Esteban no hizo un escándalo. Simplemente se dejó caer en su silla, con sus oscuros ojos brillando con una frialdad aterradora.

—Mila Quiroz, ya que quieres jugar, ¡jugaremos hasta las últimas consecuencias!

—Y tú, anciano... después de tantos años, todavía te niegas a darme el poder absoluto. ¡Entonces no me culpes cuando te lo arrebate por la fuerza!

...

Al mediodía.

Un elegante auto negro avanzaba suavemente en dirección al Club Los Laureles.

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