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La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada romance Capítulo 281

En el salón privado 2105, Yara soltó un ligero eructo de satisfacción.

Se frotó el vientre y se recostó perezosamente en el respaldo de la silla, con una expresión de puro deleite en el rostro.

—No cabe duda de que es el plato estrella del Club Los Laureles. Este Manjar de Coral es una verdadera locura. Lástima que la porción sea tan pequeña, me lo acabé en dos bocados.

Pero aunque el Manjar de Coral era escaso, los demás platillos habían sido un deleite absoluto.

Tanto así que Yara había comido hasta reventar.

Miró la hora y no pudo evitar fruncir el ceño. La señorita Mila llevaba más de una hora fuera, ¿qué estaría haciendo?

Durante ese tiempo, algunos meseros habían intentado entrar para servir más agua, pero ella los había rechazado a todos. Su intuición le decía que cualquier movimiento dentro de ese salón debía mantenerse en absoluto secreto.

—Veo que tuviste buen apetito —resonó una voz fría y calmada.

Yara dio un respingo y se puso de pie de un salto. Vio salir a Mila de una pequeña habitación contigua.

—Señorita Mila, ya regresó —dijo Yara con una sonrisa torpe, sintiéndose un poco avergonzada.

Mila la miró. Verla con esa actitud de niña atrapada con las manos en la masa le pareció divertido.

—No tienes que ponerte tan nerviosa. Toda esta comida era para ti.

—Señorita, hace un momento usted... —Yara se moría de curiosidad. Quería saber desesperadamente qué había estado haciendo su jefa durante más de una hora.

—No preguntes lo que no debes. Solo recuerda que vinimos a comer, eso es todo.

—Perdóneme, señorita Mila. Me pasé de la raya —Yara bajó la cabeza, asustada, con ganas de darse una bofetada por ser tan entrometida.

—No pasa nada. Solo ten más cuidado la próxima vez —Mila no tenía intención de reprenderla. Miró el plato vacío del Manjar de Coral y preguntó por curiosidad—: ¿De verdad es tan delicioso?

Los ojos de Yara se iluminaron y asintió efusivamente.

—Señorita, es una maravilla. Suave, fresco, con un toque dulce que te deja pidiendo más. Su único defecto es que sirven muy poco.

—Vaya, no sabía que fueras toda una experta culinaria —rio Mila.

Yara se frotó la nariz, avergonzada.

—La verdad es que no tengo muchos pasatiempos, pero me encanta salir a buscar buena comida. Si me pregunta dónde están los mejores puestos de Valle Plateado, le puedo dar una lista de diez lugares increíbles.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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