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La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada romance Capítulo 291

—Señorita Mila, todos nuestros hombres se han dispersado. Han comenzado la búsqueda tomando el Muelle del Sur como punto de partida y peinando toda la zona. Sin embargo, hasta el momento, no hay rastro de don Nuno.

Mila entrecerró los ojos y caminó lentamente hacia la orilla del muelle.

La brisa nocturna, cargada con la salinidad del agua, le acarició el rostro, alborotando su cabello y alargando su sombra bajo la luz de la luna.

Se giró y examinó los alrededores. Aún quedaban rastros de una pelea. Era evidente que los atacantes no querían llamar la atención de las autoridades, pues no habían utilizado armas de fuego.

Ese era un descubrimiento afortunado.

—Con lo cauteloso que es Nuno, es imposible que exponga su ubicación tan fácilmente. Para evadir a sus enemigos, seguramente borró todas sus huellas. Sin embargo... —Mila hizo una pausa, su voz teñida de una absoluta certeza—.

—Estoy segura de que me dejó una pista.

—Señorita Mila, díganos qué hacer. Seguiremos sus órdenes al pie de la letra —respondió Enrique con profundo respeto.

—Consígueme un mapa del Muelle del Sur, con la mayor cantidad de detalles posible.

—De inmediato.

Enrique no tardó en poner un mapa en las manos de Mila.

Ella lo examinó con detenimiento. Las calles y rutas se entrelazaban como una red, pero sus ojos se fijaron en un río que cruzaba toda la zona sur antes de desembocar en el océano.

—El Río Claro... ¿Ya buscaron por ahí?

Enrique negó con la cabeza y respondió con honestidad:

—Las orillas del Río Claro son planas y están a la vista de todos. Nuestros hombres no consideraron necesario buscar a fondo en esa área.

—Ya veo.

Los ojos de Mila brillaron con intensidad, y señaló el Río Claro en el mapa.

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