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La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada romance Capítulo 293

—¡Yo también lo apoyo!

—¡Tiene mi voto!

Uno por uno, los accionistas comenzaron a ceder, apoyando a Héctor para que asumiera la presidencia del grupo.

Héctor levantó la barbilla, con los ojos brillando de pura codicia.

Una sonrisa retorcida se dibujó en sus labios, imaginando el imperio que estaba a punto de controlar y a la élite de la ciudad arrodillándose ante él.

A partir de ese momento, la familia Páez, no, todo Valle Plateado, le pertenecería a Héctor Páez.

—¡Yo me opongo!

Una voz fría y cortante atravesó la sala.

Todos se quedaron helados y giraron hacia la entrada. Una figura imponente cruzó el umbral.

Llevaba un traje oscuro, el cabello recogido en una coleta alta y un maquillaje sutil que resaltaba su ferocidad. Pero lo que más intimidaba eran sus ojos: brillantes, afilados y capaces de desnudar el alma de cualquiera.

—¡¿Mila Quiroz?! —Héctor se puso de pie de un salto, mirándola como si viera a un fantasma—. ¿Qué diablos haces tú aquí?

Mila caminó hacia el centro de la sala, clavándole una mirada desafiante.

—Tío Héctor, mi esposo acaba de sufrir una tragedia. Como su esposa legítima, ¿no es mi deber estar aquí para velar por sus intereses?

Arrastró una silla y se sentó con la arrogancia de una reina, escrutando a cada uno de los hombres de negocios presentes.

—¿O acaso planeaban esconderse de mí para organizar un golpe de Estado y robarse su empresa?

—Les recuerdo a todos que Nuno solo está desaparecido. No está... ¡muerto!

Esas palabras cayeron como baldes de agua fría. Varios accionistas se encogieron en sus sillas, con el terror reflejado en sus rostros.

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