—Desde el mismo instante en que me convertí en la esposa de Nuno, él me transfirió todas sus acciones. Así que, en este momento, soy la persona con mayor poder dentro de esta empresa —dijo Mila, con una expresión de puro desdén mientras sus afilados ojos barrían a cada accionista.
La mirada de Mila los hizo sentir como si estuvieran sentados sobre brasas.
Con ese documento sobre la mesa, los accionistas estaban acorralados. Si seguían apoyando ciegamente a Héctor y Nuno regresaba, la venganza sería brutal.
—¡Eso es imposible! ¡¿Por qué diablos Nuno te daría algo tan importante?! ¡Esto tiene que ser falso! —estalló Héctor, fuera de sí, incapaz de aceptar la realidad que lo abofeteaba.
Mila lo observó perder los estribos y negó con la cabeza lentamente.
—Creíste que tenías el plan perfecto, pero la verdad es que solo eres un bufón, un simple entretenimiento para Nuno y para mí.
Héctor levantó la vista de golpe, chocando con la mirada burlona de la mujer.
—¿Acaso... tú...?
—Exacto. Sabemos absolutamente todo lo que has estado haciendo —Mila se puso de pie y avanzó hacia él, acorralándolo con su presencia—. Creíste que hoy sería el día de tu coronación, pero será el día en que lo pierdas todo.
Una hora antes.
Mila, Enrique y su equipo avanzaban a toda velocidad siguiendo la corriente del Río Claro.
Aunque no habían encontrado ni el más mínimo rastro de Nuno, el instinto de Mila le gritaba que él había tomado esa ruta.
De pronto, llegaron a una intersección donde el río se dividía.
—Señorita Mila, deberíamos separarnos en tres grupos —sugirió Enrique.
Mila guardó silencio unos segundos, dio un paso adelante y comenzó a examinar el suelo de tierra húmeda.
Si Nuno realmente había venido por allí, al llegar a esa bifurcación, seguramente habría dejado algo para indicarle el camino correcto.
*¿Qué es eso?*
Por el rabillo del ojo, Mila captó un destello metálico escondido entre el barro.
Se acercó rápidamente y recogió el objeto. Al limpiar la tierra y reconocer el diseño, su corazón dio un vuelco de alegría.
—Él estuvo aquí. Tomó esta ruta.
Lo que Mila tenía en sus manos era la alianza principal del conjunto 'Lucero'. Ese anillo no había salido del dedo anular de Nuno en meses, y ahora estaba tirado ahí, como un faro en medio de la oscuridad.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Rosa Negra: El Regreso de la Hija Traicionada