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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1141

Al verla todavía desafiante y con aquella expresión fría, Héctor preguntó:

—¿De verdad crees que tienes la razón?

Julieta apretó los dedos y no respondió.

Héctor tomó el antiséptico y lo roció sobre la herida de Julieta.

Ella frunció el ceño y apretó los dientes.

Héctor le reclamó:

—¿Por qué no me llamaste después de irte de Alta Vista?

Julieta siguió sin decir nada.

Héctor siguió curándole la herida. La miró de reojo y volvió a preguntar:

—¿Por qué tampoco me dijiste que estabas embarazada? Te escondiste de mí y te viniste hasta acá con Carlos. ¿Y por qué no te fuiste aún más lejos? ¿Tanto te gusta? ¿Es que no tienes corazón?

Héctor lanzó una pregunta tras otra, pero Julieta permaneció en silencio, apretando los dedos cada vez con más fuerza.

Su respiración se volvió pesada y su pecho comenzó a subir y bajar con fuerza.

Sentía el corazón oprimido por una angustia indescriptible.

—¿Vas a seguir sin decir nada?

Héctor terminó de ponerle una curita.

Julieta se levantó de inmediato y caminó hacia la puerta.

Él la sujetó de la mano.

—¿Y ahora adónde vas?

Julieta lo miró con los ojos enrojecidos y alzó la voz:

—¡Me voy a dormir!

Héctor le habló con dureza, como si le estuviera dando una orden:

—¡Vas a dormir aquí!

—Yo decido dónde quiero dormir. ¿Por qué tendría que obedecerte?

—Atrévete a cruzar esa puerta y verás.

Julieta apretó los labios e intentó soltarse con todas sus fuerzas.

Al ver lo que hacía, el rostro de Héctor se ensombreció.

—Ya basta. ¿Hasta cuándo piensas seguir con esto?

Julieta se quedó inmóvil y lo miró con cansancio e impotencia.

Después apartó la mirada y guardó silencio.

Capítulo 1141 1

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