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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1142

Héctor terminó la llamada, dejó el celular sobre el buró y apagó la luz.

La habitación quedó sumida en la oscuridad y, con ella, también parecieron apagarse las intensas emociones de hacía un momento.

Él se acostó boca arriba, cerró los ojos despacio y su respiración se fue calmando.

Julieta, en cambio, no podía dejar de pensar en la voz de Sofía y era incapaz de tranquilizarse.

***

Cuando despertó al día siguiente, sentía todo el cuerpo acalorado y un peso encima.

Al recuperar poco a poco la conciencia, lo primero que vio fue el rostro apuesto y sereno de Héctor.

Se quedó desconcertada.

Héctor la rodeaba por completo con los brazos y, además, le había echado una pierna encima, de modo que apenas podía moverse.

Julieta forcejeó para librarse de su abrazo, pero Héctor la sujetaba con demasiada fuerza y no parecía dispuesto a despertar.

Así que estiró la mano y le dio un fuerte pellizco en el muslo.

Todavía dormido, Héctor frunció el ceño y abrió los ojos lentamente.

Julieta dijo:

—Suéltame.

Él todavía no despertaba por completo y tenía la mirada adormilada.

Ella volvió a apurarlo:

—Tengo que ir al baño.

Héctor la miró y se dio la vuelta con flojera.

En cuanto dejó de sentir su peso encima, Julieta se apresuró a apartarse, levantó las cobijas y bajó de la cama para ir al baño.

Cuando salió después de asearse, Héctor ya estaba despierto.

Se encontraba recargado en la cabecera, con una postura relajada y el cabello corto un poco despeinado.

Quizá porque acababa de despertar, su mirada no era tan aguda ni intimidante como el día anterior.

Capítulo 1142 1

Capítulo 1142 2

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