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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1188

Julieta apoyó las manos en sus hombros y alzó la cara.

—¿Qué haces?

Héctor la miró fijamente y bajó la voz.

—Con los demás sí te ríes muy contenta.

—¿Cuándo hice eso?

Él se inclinó un poco más y Julieta se puso tensa.

—Lo vi.

Ella lo empujó de los hombros.

—¿Puedes dejar de ponerte celoso por nada? Es tu primo.

Héctor bajó la mirada hacia ella.

—Pues aun así me molesta.

—Entonces, ¿puedo decir que eres demasiado posesivo?

Él apretó el brazo alrededor de su cintura y la acercó más.

—Ya estoy de mal humor. ¿No puedes decirme algo bonito?

—Pues sí que eres delicado.

Julieta lo dijo sin mucha seguridad.

En cuanto terminó, desvió la mirada, sin atreverse a seguir viéndolo.

Héctor soltó una risa baja.

—Parece que tienes una idea muy equivocada de mí.

Julieta tuvo de inmediato un mal presentimiento.

Él se acercó a su oído.

—Esta noche vamos a aclararlo.

Ella se apresuró a responder:

—No hace falta. No tengo ninguna idea equivocada.

Héctor se enderezó. Su expresión dejaba claro que ya era demasiado tarde para retractarse.

***

Después de cenar, los integrantes de la familia Gómez se despidieron y salieron de Casa Ibarra.

Esa noche, para evitar a Héctor, Julieta se llevó a Sofía a contarle cuentos y anunció que dormiría con ella.

Héctor no se opuso.

Cuando Sofía se quedó dormida, Julieta quiso cerrar la puerta con seguro.

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