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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1196

Julieta suspiró, aliviada.

—Qué bueno, Carlos...

Iba a decir algo más, pero Héctor la interrumpió:

—Entonces no te quitamos más tiempo. Ve a visitar a Sebastián. Nosotros ya nos vamos.

Carlos lo miró un instante antes de dirigirse a Julieta.

—Vayan con cuidado.

Ella asintió.

Héctor la llevó de la mano directamente hacia la salida.

El carro ya los esperaba en la entrada.

Cuando subieron, el chofer se alejó despacio del hospital.

Dentro reinaba el silencio.

Héctor tenía el rostro tenso y no dejaba de mirar por la ventana.

Julieta lo observó.

—¿En qué estás pensando?

—En nada.

Pero era evidente que estaba molesto.

—Si no estás pensando en nada, ¿por qué tienes esa cara?

Héctor guardó silencio unos instantes antes de voltear hacia ella.

—Con Carlos nunca se te acaba la conversación.

Julieta pensó que debía de ser imposible encontrar a alguien más susceptible que Héctor.

—¿Cuándo hablé tanto? Apenas intercambiamos unas palabras.

—Si no te hubiera interrumpido, habrías seguido platicando.

Julieta respondió con calma:

—¿Carlos y yo somos enemigos o qué? ¿Se supone que tengo que darme la vuelta en cuanto lo vea, sin siquiera saludarlo?

Héctor volvió la vista al frente y no respondió.

Después de un momento de silencio, Julieta suspiró y le tomó la muñeca.

Él tensó el brazo y volteó a mirarla.

—Si te enojas por todo, vas a envejecer más rápido.

Héctor se quedó sin palabras.

Luego respondió:

—Y yo que pensé que por fin ibas a decirme algo bonito.

—Te lo digo por tu bien.

—¿Eso te parece bonito?

Julieta respiró hondo.

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