Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1199

Llegó la hora de cenar y Héctor todavía no bajaba.

El mayordomo explicó que seguía ocupado y que después le subirían la comida.

Julieta le dijo a Sofía:

—Vamos a cenar nosotras. Dejemos que termine de trabajar.

Sofía asintió.

—Sí.

Después de la cena, una empleada se dispuso a llevarle la comida a Héctor.

Julieta le dijo a Sofía que viera un rato la televisión y subió detrás de la empleada.

Tocó la puerta del despacho y, al escuchar la respuesta, abrió.

Después tomó la charola de manos de la empleada.

—Dámela, por favor.

Al verla, Héctor suavizó la expresión y dejó los documentos que tenía entre las manos.

Julieta había alcanzado a notar que estaba de mal humor.

Dejó la charola sobre el escritorio, acomodó los platos y preguntó:

—¿Pasó algo?

Él extendió la mano hacia ella.

Julieta rodeó el escritorio y se acercó.

Héctor la tomó de la cintura y la sentó suavemente sobre sus piernas.

—Nada. Unos empleados cometieron un error.

—¿Apenas llegaste y ya hay problemas?

Él jugó con un mechón de cabello que le caía sobre el pecho.

—Por eso estoy algo molesto.

—¿Se puede resolver?

—Ya encargué que se ocupen.

—Mientras tenga solución, está bien.

Héctor tomó una hoja.

—Estos son los nombres que mi papá pensó para el bebé. A ver cuál te gusta.

Julieta la recibió. Había ocho nombres y todos le parecieron bonitos.

—Me gusta Tadeo Gómez. ¿A ti?

Héctor sonrió.

—Pensamos lo mismo. A mí también me gusta.

—Yo creo que me habrías dicho lo mismo eligiera el que eligiera.

—Sí que me conoces.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)