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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1198

La niñera llevó a Sofía a su habitación para prepararla para dormir.

En la recámara, Héctor sacó del clóset la pijama y la ropa interior de Julieta y las dejó en el baño.

Después se acercó al sofá y la levantó en brazos.

Julieta evitó mirarlo. No era la primera vez que él la acompañaba a bañarse.

Sabía muy bien lo que iba a pasar, pero tampoco encontraba la forma de resistirse a él.

El baño estaba lleno de vapor tibio.

Héctor la rodeó por la cintura, inclinó la cabeza y le mordió suavemente el labio antes de besarla con intensidad.

Ella alzó los ojos hacia él y habló con la voz algo ronca:

—Más despacio.

Héctor la hizo girar, la abrazó por detrás y le susurró:

—Voy a tener cuidado.

Julieta no supo cuánto tiempo pasó.

Él solo se detuvo cuando ella ya no podía más del cansancio.

Después de ayudarla a asearse, la llevó en brazos a la recámara, la acomodó con cuidado en la cama y la cubrió.

Luego regresó al baño para darse una ducha fría.

Cuando por fin logró calmarse, se puso una bata y salió.

Julieta seguía acostada, en silencio.

No se había dormido y apenas acababa de recuperarse.

Héctor no se metió de inmediato a la cama. Se sentó en el sofá y comenzó a revisar el celular.

Ella abrió los ojos y lo miró. Llevaba la bata floja.

—¿Cuándo te vas a dormir?

—Todavía tengo el cuerpo frío. En un rato.

Julieta sabía que acababa de bañarse con agua fría.

—Con este frío, ¿no te da miedo enfermarte?

Él sonrió.

—¿Y qué otra cosa podía hacer?

Ella no respondió. Se sostuvo el vientre y se dio la vuelta.

Héctor sonrió y permaneció sentado un rato más.

Cuando entró en calor, fue al vestidor a ponerse la pijama.

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