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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1204

Mariana asintió y dejó el tema.

—¿Cuándo va a llegar el desayuno? De verdad tengo hambre.

—Voy a preguntar.

Jairo acababa de tomar el celular cuando sonó el timbre.

Puso el desayuno sobre la mesa y, al ver que Mariana salía de la recámara, la llamó:

—Ven a comer.

Dentro de los recipientes había varios tamales de elote, un pan y dos huevos.

Todo seguía caliente.

Mariana se sentó.

—¿Por qué compraste tanto? ¿Crees que como por tres?

Él sonrió.

—Yo también puedo comer un poco.

***

Ninguno salió aquel día.

Jairo trabajó desde el hotel y, para la tarde, a Mariana ya le había bajado la fiebre.

Cuando Verónica llegó con unos documentos, Mariana fue quien abrió la puerta.

Verónica mantuvo una expresión tranquila al verla.

—Mariana.

Ella se hizo a un lado.

—Pasa. Jairo está en el despacho.

Verónica entró con los documentos y Mariana no la siguió para no interrumpir.

Diez minutos después, Verónica salió del despacho.

Mariana estaba en el sofá, viendo la televisión.

Las dos se despidieron con un movimiento de cabeza.

Una vez afuera, Verónica se detuvo y miró la puerta cerrada.

Después de unos instantes, apartó la vista, soltó un largo suspiro y se dirigió al elevador.

Jairo terminó el trabajo ese mismo día y, a la mañana siguiente, llevó a Mariana a pasear.

Ella había recuperado el ánimo y ya se estaba acostumbrando al clima.

La temperatura apenas superaba los cero grados, pero el cielo estaba despejado y hacía buen tiempo para salir.

Jairo manejó y la llevó primero a una iglesia.

Como no podían faltar las fotos, Mariana le entregó su celular.

Sin embargo, después de un buen rato, no había una sola que le gustara.

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