Capítulo 23 Doña Gómez conocía muy bien las capacidades de Julieta.
Antes incluso de permitir que ella y Héctor registraran su matrimonio, había mandado a investigar a fondo su historial.
Julieta había obtenido el primer lugar en el examen nacional de acceso a la universidad, con un currículum impecable y una capacidad laboral sobresaliente.
Con unos genes así, el hijo que tuviera con Héctor sin duda sería inteligente y excepcional.
Además, había consultado a un asesor espiritual, quien aseguró que Julieta tenía una energía favorable, compatible con la de Héctor, y que podía impulsar su carrera profesional.
Aunque provenía de una familia reconstituida, el ambiente familiar era armonioso y las relaciones, simples y claras.
Por eso, no fue solo por el embarazo que Doña Gómez aceptó que Julieta se casará con Héctor, sino después de una investigación exhaustiva.
Claro que el asesor también había advertido que ei matrimonio entre ambos no sería fácil y que llegar hasta el final sería sumamente difícil.
Sergio no se quedó mucho tiempo.
—Abuela, aún tengo una cena a la que asistir. Me marcho primero y, cuando termine, volveré a acompañarte.
Doña Gómez le dio algunas indicaciones más.
Cuando Sergio se marchaba, Héctor regresó justo en ese momento.
Julieta se quedó un instante inmóvil al verlo.
Sergio saludó:
—Hola, Héctor.
Héctor asintió.
—Hace tiempo que no nos vemos. ¿En qué has estado ocupado?
Intercambiaron un par de frases de cortesía.
—Solo traje a Julieta de vuelta. Tengo otros asuntos, así que me voy primero. Ya hablaremos otro día.
Héctor volvió a asentir.
Sergio se marchó.
Héctor entró en la casa y, al ver a Doña Gómez, la saludó:
—Hola, Abuela.
A Julieta, en cambio, la ignoró por completo.


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