Capítulo 329 Al final, Jairo habló:
-Entendido.
Colgó.
Esa noche, Julieta se quedó a dormir en casa de Irene con Sofía.
Al día siguiente era el cumpleaños número ochenta de Víctor Ruiz.
El regalo que Julieta había adquirido en la subasta ya se lo había entregado días antes, cuando fue a Casa Ruiz.
Carlos logró regresar esa misma tarde.
Tenía el rostro cansado, visiblemente demacrado.
Sebastián le dio una palmada en el hombro.
-Aun así regresaste.
Carlos asintió.
-Ustedes también han hecho un gran trabajo.
Sebastián sonrió.
-¿Nosotros? El que se ha desvelado eres tú.
Julieta se acercó.
-Carlos.
Él la miró y asintió levemente.
-Voy a saludar primero al abuclo. Luego hablamos.
-Ve-dijo Sebastián.
Carlos estuvo conversando con los mayores durante media hora.
No había comido nada desde la mañana.
Su madre, Soledad, había pedido que le prepararan algo con anticipación.
Cuando él se sentó a comer, ella se acomodó a su lado.
-Escuché de Irene que tienes a alguien en mente.
Soledad había pensado aprovechar que Carlos regresaba para presentarle a alguien, pero Irene la había detenido:
-Mamá, ya no te preocupes. Carlos ya tiene a alguien que le gusta. Sigue esperando por ella. Por más citas que le arregles, ni siquiera las va a voltear a ver.
Carlos miró a su madre, -Mamá, no te preocupes por mí. Sé lo que haga.
Soledad suspiró.
-¿Cómo no me voy a preocupar? Irene no habrá
estado hablando de esa Julieta, ¿verdad?
Irene no había dicho nombres,
Pero cuando llevó a Julieta a casa, la forma en que hablaba de ella, las veces que la elogió delante de todos...

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