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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 337

Capítulo 337 Julieta lo miró un instante y pasó de largo a su lado.

Subió al carro de Alfonso y se fue.

Héctor se quedó donde estąba, observándola alejarse.

Su rostro no reflejaba ernoción alguna.

Luego miró a su abogado.

-Presidente Héctor.

-Lo vemos en la empresa.

-Sí.

*** De regreso en el despacho de Alfonso.

El resultado de hoy estaba dentro de lo esperado.

En este tipo de procesos, una simple ruptura emocional o una infidelidad no bastan para que el juez decrete el divorcio, y menos cuando una de las partes deja claro que no quiere separarse.

No era imposible... pero tomaría tiempo.

Ya que el caso había derivado también en temas económicos, lo más viable era centrarse en la división de bienes.

Julieta, ya más tranquila, aceptó la situación.

-De acuerdo.

Al salir del despacho, recibió una llamada de Sergio.

-¿Hoy era la audiencia, no? ¿Cómo salió?

-El fallo quedó pendiente... pero es muy probable que no nos concedan el divorcio.

Era lo esperado.

-Mientras más te enfrentes a Héctor, más va a querer controlarlo todo. No es alguien que acepte perder. Quizá lo mejor sea enfriar las cosas... no discutirlo de frente.

Después de pensar toda la noche, Julieta ya lo había entendido.

Cada vez que lo enfrentaba, él se volvía más firme.

Chocar de frente con él... era inútil.

-Lo sé.

-¿Y cuándo regresas?

-Ya estoy en Monteluz.

-¿Ya comiste?

Una hora después, Julieta y Sergio estaban almorzando juntos en un restaurante.

Hablaron sobre la empresa de Rafael.

Cortexia Tech ya había cancelado la cooperación, así que Óscar no tenía mucho que objetar.

El acuerdo con la automotriz estaba prácticamente cerrado.

Si conseguían algunos proyectos más, cumplir con el acuerdo de desempeño no sería problema.

Al menos, era una buena noticia.

Después de comer, Sergio llevó a Julieta a casa para que descansara.

Al llegar a Cumbres del Valle, vieron un Rolls-Royce estacionado afuera.

Julieta frunció el cеño.

Sergia detuvo el carro y ambos entraron.

Justo se encontraron con Héctor saliendo de la sala.

Él los miró. Su mirada se detuvo en Julieta.

-Sofía va a regresar. Está esperándote.

Julieta lo miró sin decir nada y siguió hacia adentro.

Sergio iba detrás cuando escuchó:

-Sergio.

Se detuvo y giró hacia él.

Héctor habló con seriedad:

-Te lo digo por última vez: no pierdas tiempo ni energía en algo que no tiene futuro.

Sergio lo miró.

-¿Piensas seguir así toda la vida, reteniendo а Julieta?

-Aunque me divorcie de ella... entre tú y Carlos, ¿a quién crees que elegiría?

Hizo una pausa.

-No olvides quién eres. Sigues siendo de la farmilia Gómez.

Sergio apretó el puño.

Había cosas que no quería pensar...y Héctor se encargaba de ponerlas frente a él, obligándolo a ver la realidad.

Sergio lo miró con una sombra de rencor contenido.

-Si no la querias, pudiste haberlo rechazado desde el principio.

Héctor sostuvo su mirada, imperturbable.

Julicta se quedó en silencio un instante.

Si no hubiera regresado... si no se hubiera reencontrado con Héctor... tal vez el cdlivorcio no sería tan complicado.

Pero entonces pensó en Sofía.

Quizá ese era el precio de haberla recuperado.

Negó suavemente con la cabeza.

-Si ya lo elegí, no hay vuelta atrás.

Carlos no insistió.

-Entonces ve a trabajar. En la noche vamos juntos.

Yo también necesito despejarme.

-De acuerdo.

Cuando Julieta salió de la oficina, Carlos se quapo mirando el boleto en su mano.

Luego tomó el celular y abrió una foto en la galería.

Era la imagen tomada en el cumpleaños de Víctor.

Al verla, entendió por qué Héctor había actuado así

aquel día.

Julieta regresó a su escritorio.

En ese momento, recibió una llamada de la maestra Mónica.

Le informó que Sofía casi no había comido al mediodía y se veía desanimada.

Julieta sabía por qué.

Sofía quería volver a casa, quería vivir con ella y con Héctor... pero Julieta se había negado.

La niña se había puesto muy triste.

Esa mañana, al dejarla en la escuela, aún tenía los ojos rojos.

Por eso, Julieta había estado inquieta todo el día, sin poder concentrarse.

Al escuchar a Mónica, su preocupación se hizo más pesada.

-¿Ya habló con el papá de Sofía? -preguntó.

-Aún no. Quería avisarle primero a usted.

Mónica había notado desde la mañana que el estado de ánimo de Sofía estaba relacionado con Julieta.

-Entonces, por ſavor comuniquese con él y explíquele la situación.

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