Capítulo 83 Jairo miró a la mujer que salía y se acercó a preguntarle por el antiguo propietario de la casa.
La respuesta fue:
—La empresa del dueño anterior quebró por mala gestión. Para saldar deudas, vendió esta villa el año pasado.
Al escuchar eso, Jairo ordenó que investigaran el asunto, pero Guadalupe se enteró y bloqueó la investigación.
Jairo miró a Guadalupe y le preguntó con frialdad:
—¿Acaso ni siquiera tengo derecho a saber cómo está viviendo ahora la hermana de mi padre?
El rostro de Guadalupe se endureció:
—¿Y de qué serviría saberlo? ¿Crees que aún pueden reconocerse como familia? ¡Ya no eres un García!
En los labios de Jairo se dibujó una sonrisa sarcástica:
—¿Entonces soy un Quintana?
Guadalupe lo miró fijamente y, en sus ojos, afloró un rastro de dolor.
Aquel año, cuando se llevó a Jairo, él ya tenía catorce años.
Al llegar a Lago Azul, discutía con ella todos los días y hacía todo lo posible por regresar.
Le tomó un año lograr que se calmara, pero después volvió a escaparse en secreto varias veces; siempre lo encontraban de vuelta en el aeropuerto.
No tuvo más remedio que poner gente vigilándolo las veinticuatro horas.
Incluso ahora, a su alrededor, ella seguía teniendo ojos puestos.
Guadalupe suavizó el tono:
—Han pasado más de diez años. Tu padre seguramente ya tiene su propia familia. Si de verdad sigues pensando en ellos, no molestarlos es la mejor forma de convivencia.
Jairo soltó una risa baja:
—Con lo fría que eres, ¿por qué justo eso no lo heredé yo?
—¡Jairo!
Jairo se dio la vuelta y caminó a grandes pasos hacia la puerta.
Al abrirla, se encontró con Adriana parada afuera.
Al ver el semblante sombrío de Jairo, Adriana se sobresaltó.
—Jairo..
Jairo la miró, no dijo nada y se fue.
Al verla, Jairo dijo:
—Déjame tranquilizarme un poco. Sal primero.
Su tono seguía siendo amable, pero Adriana percibió la distancia en su actitud y no se atrevió a insistir; regresó a su habitación.
Con el ánimo revuelto, le llamó a Héctor.
*** Julieta estaba sentada en el sofá viendo la televisión.
Sergio la llamó para que probara un juego nuevo que acababa de desarrollar.
Hablaron por celular mientras jugaban juntos, y él le iba explicando cómo hacerlo.
Julieta se equivocó en una jugada.
Sergio se burló de ella:
—De verdad eres una tonta.
—¿Buscas que te golpee o qué, Sergio?
Cuando Héctor bajó las escaleras, escuchó la voz de Julieta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....