Capítulo 84 La atención de Julieta estaba por completo en el juego; ni siquiera se dio cuenta de que Héctor había bajado las escaleras.
Fue hasta que se oyó la voz de Malena:
—Señor Héctor, ¿va a salir?
Al escuchar eso, Julieta volteó a verlo.
A esa hora, salir con tanta prisa... no podía ser para otra cosa que no fuera ir a ver a Adriana.
Bajó la mirada y retiró la vista, fingiendo que no había visto nada.
Héctor condujo hasta Casa Quintana.
Cuando llegó a la entrada de la villa, Adriana ya lo estaba esperando afuera.
Al verlo, abrió la puerta y subió al carro.
Los dos permanecieron un rato dentro del carro antes de bajar juntos y entrar a la villa.
Al llegar a la sala, Guadalupe lo vio y se sorprendió:
—¿Héctor, cómo llegaste aquí?
—Perdón por venir tan tarde. Vengo a ver a Jairo — respondió Héctor.
Guadalupe asintió levemente:
—Gracias por tomarte la molestia de venir.
Adriana llevó a Héctor al segundo piso.
—Hablaré un momento con Jairo. Tú acompaña a Guadalupe —le dijo Héctor.
Adriana asintió:
—Está bien.
Héctor abrió la puerta y, apenas entró, percibió un fuerte olor a alcohol.
Jairo levantó la vista al verlo, se frotó las sienes y dijo:
—¿Qué haces aquí?
Héctor se sentó en el sofá.
Su mirada se posó en el reloj de bolsillo que Jairo sostenía en la mano, uno que siempre llevaba consigo:
—¿Qué pasó?
Jairo tomó el vaso y bebió otro trago.
No quería hablar del tema y solo respondió:
—Nada.
Héctor lo observó:
—¿Fue por tu hermana?
Los dedos de Jairo se tensaron. Tras un largo silencio, finalmente habló:
—Ayúdame con algo.
C: tuk Al recordar la actitud que Jairo había tenido con ella cuando eran niños, comprendió que era porque en su corazón aún pensaba en esa hermana.
Al darse cuenta de eso, su expresión cambió por completo.
Héctor se quedó acompañando a Jairo y bebieron bastante. Esa noche se quedó a dormir allí.
A la mañana siguiente, después del desayuno, Héctor se marchó de la villa.
Adriana lo acompañó hasta la puerta y, mirándolo con seriedad, dijo:
—Tengo algo que quiero pedirte.
—¿Qué cosa?
*** En cuanto a si Héctor regresó o no la noche anterior, Julieta no lo supo ni le importó.
Al levantarse, no lo vio por ningún lado.
Dos días después, el médico revisó el estado de Julieta y determinó que, en tres días, debía trasladarse al hospital para quedarse internada y esperar el parto en cualquier momento.
El médico le informó a Héctor.
El hospital ya tenía todo preparado.
Durante ese tiempo, Doña Gómez, Celeste y Gabriela fueron a visitarla.
Toda la familia Gómez esperaba con ansias la llegada de esa única niña.
Sin embargo, esa noche, en plena madrugada, cuando todos dormían inmersos en sus sueños...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....