Cuando Yago llegó a la mansión Hurtado, el lugar estaba lleno de actividad.
Los padres de Baltasar habían regresado del extranjero para acompañar a Germán y llevaban ya un tiempo alojados en la residencia.
Benjamín y Petra también se encontraban allí.
Germán estaba sentado en el sofá, platicando con su yerno.
Al ver entrar a Yago, Germán sonrió y le hizo señas con la mano.
—¿Ya regresaste, Yago?
Yago asintió, caminó hacia el sofá y se sentó junto a su hermano.
El padre de Baltasar, Cristian, saludó a Yago con una sonrisa.
Yago respondió de igual manera y comenzaron a platicar de temas triviales.
Benjamín y Petra tenían asuntos que atender, así que no tardaron en marcharse.
Baltasar, que había estado viviendo con su abuelo Germán últimamente, permaneció en la sala.
Frente a los padres de Baltasar, Yago mantuvo una expresión de total serenidad.
Al ver que su hermano no mencionaba el motivo de su visita, Germán decidió tomar la iniciativa:
—Yago, ¿cómo es que tienes tiempo de venir hoy? ¿No será que te enteraste de que los padres de Baltasar regresaron y viniste a saludarlos?
Yago mantuvo la sonrisa y asintió, siguiéndole la corriente.
—Cristian y Verónica llevaban mucho tiempo sin venir. Escuché que estaban aquí, así que pasé a verlos.
Germán comentó con tono tranquilo:
—El trabajo de Cristian es muy demandante. Esta vez regresaron únicamente tras enterarse del caso entre Baltasar y el Grupo Hurtado.
Al escuchar esto, la expresión de Yago cambió sutilmente y se apresuró a decir:
—Hermano, sobre ese asunto, la verdad es que Efraín se lo está tomando demasiado en serio. Ya he hablado con él.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...