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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1302

Tras escuchar la propuesta, Federico se quedó en silencio unos segundos antes de rechazarla.

—No hace falta.

Solo serían quince días.

Podría aprovechar ese tiempo para calmarse y aclarar su mente.

Terminó la llamada con Andrés y condujo directo hacia Entretenimiento y Futuro S.L.

Apenas había llegado a las oficinas cuando recibió una llamada de Regina Serrano.

Solo le dio un vistazo a la pantalla, colgó de inmediato y bloqueó el número.

La familia Serrano ya debía estar al tanto de lo que estaba haciendo, así que seguro estaban moviendo cielo y tierra para suplicarle piedad.

Si contestaba y escuchaba a alguien mencionar a la familia Serrano, cortaba la llamada enseguida. Después de hacer lo mismo un par de veces, nadie más se atrevió a llamarlo para interceder por ellos.

En los días siguientes, Federico pasó la mayor parte del tiempo en Grupo Núñez y solo iba esporádicamente a Entretenimiento y Futuro S.L.

Saliendo del trabajo, regresaba a la Residencia Los Arrayanes con puntualidad religiosa. Irónicamente, se estaba portando mucho mejor que cuando Jimena seguía en Santa Brisa.

Al quinto día del viaje de Jimena.

Federico todavía no había recibido ni un solo mensaje de ella.

Ya no pudo aguantar más y tomó la iniciativa de marcarle.

La llamada fue contestada rápido.

Federico trató de controlar los latidos de su corazón y se llevó el celular a la oreja.

Antes de poder decir algo, escuchó una suave música romántica de fondo.

Del otro lado, Jimena notó el silencio y preguntó:

—Señor Núñez, ¿se te ofrece algo?

Al escuchar ese tono tan frío e indiferente que la caracterizaba, Federico apretó los labios y murmuró:

—Jimena, llevas cinco días de viaje y no has sido capaz de llamar a la casa ni una vez. ¿No me digas que ya se te olvidó que tienes esposo?

Jimena percibió al instante el tremendo resentimiento en sus palabras.

—Una disculpa, he estado muy ocupada —respondió con calma, bajando un poco la mirada.

Era la oportunidad perfecta para tantear el terreno.

Además, no había ido sola; Violeta la estaba acompañando.

Federico le mandó varios mensajes más, pero no hubo respuesta.

Media hora después, le volvió a marcar.

Jimena miró el celular, que no había dejado de vibrar en todo ese rato.

Al darse cuenta, Liam le hizo una seña caballerosa para que contestara.

Ella le sonrió a modo de disculpa. Vio la pantalla y confirmó que era Federico.

Levantó una ceja, se puso de pie para contestar y le indicó a Violeta que siguiera platicando con él.

Se alejó hasta un lugar tranquilo y tomó la llamada.

—Federico, si vas a decir algo, ve al grano.

Federico se pasmó al escuchar esa voz tan distante. Una extraña sensación de indignación y tristeza le invadió el pecho.

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